El Comercio

Una auxiliar intenta descargar uno de los carros robot del HUCA.
Una auxiliar intenta descargar uno de los carros robot del HUCA.

Los robots del Hospital Central «son una trampa»

  • Usipa dice que el uso de carros automatizados agravó los riesgos. «Los trabajadores sufren quemaduras al retirar bandejas y cestas»

Fueron adquiridos para agilizar y aliviar el trabajo de las plantas de hospitalización pero lo cierto es que desde el minuto cero los robots del nuevo HUCA dieron más de un dolor de cabeza. Primero, por los fallos originados en el recorrido para el que habían sido programados. El mismo día de la inauguración de La Cadellada, el 14 de junio de 2014, Gispasa no fue capaz de hacerlos andar con normalidad y tuvo que recurrir al uso de la plantilla de celadores y auxiliares de enfermería para repartir comidas, fármacos y ropa por las diferentes habitaciones del hospital. Más tarde llegaron los problemas en las baldosas, donde los carros automatizados fueron dejando marcadas sus huellas, provocando desperfectos que ahora obligarán al Principado a sustituir parte del terrazo.

Lo último es una denuncia del sindicato Usipa, que asegura que los carros del HUCA «son una trampa». Su uso y su manipulación «agravó los riesgos laborales. Los trabajadores sufren quemaduras al intentar retirar las cestas que el personal de la cocina pone en el techo de los robots con termos con leche o café caliente», explica Yolanda Iglesias. La responsable de Sanidad de Usipa afirma que antes de sacar a la luz este problema «hemos intentado resolverlo internamente, hablando con todos los responsables jerárquicos, así como comunicando los hechos al servicio de Prevención». Pero no han encontrado respuesta a su protesta y ante un nuevo caso -«ayer mismo una auxiliar se quemó al caerle encima todo el contenido de un termo», dice- han decidido «pasar a la acción».

1,90 centímetros de alto

Explica Iglesias que, tras la implantación de los popularmente bautizados en el HUCA como 'manolitos', «las cargas de trabajo sufrieron cambios considerables. Lo que a priori debiera ser una mejora ha producido el efecto contrario», se queja. Los riesgos laborales se han agravado y las patologías profesionales se han agudizado». Mover los carros por los pasillos, así como descargarlos no es tarea sencilla. Miden 1,90 centímetros de altura, y «pesan lo suyo, por lo que empujarlos por las plantas, algo que no hacen los robots, no es fácil. Hay que tener bastante fuerza». El problema ha surgido por algo que parece una tontería «pero que no lo es en absoluto. Los carros los cargan con cestas de fruta y con termos en la parte superior. Al retirar las cestas, a casi dos metros de altura, hemos tenido más de un accidente laboral ya que muchas veces los termos se abren y de derraman su contenido». Usipa afirma que «resulta paradójico que en plena era de la tecnología los responsables de este ámbito no sean capaces de preservar la seguridad y quebranten las normas afectando a sus profesionales».