El Comercio

Susana Alonso.
Susana Alonso. / J. PETEIRO

«Desde el principio, no me importaba la estética. Lo que quería era vivir»

«Me llaman 'la peque'». Éste es el apodo que las integrantes de la Casa de la Vida otorgaron a Susana Alonso. Con cuarenta años, es una de una de las más jóvenes del grupo. Hace diez que recibió la peor noticia de su vida. «Fue una putada», admite sin tapujos. Su caso, tal y como le confirmó un especialista, era excepcional, puesto que, a su edad, se sumaba que no tenía antecedentes familiares de cáncer de mama. Después del 'shock' inicial, Susana asegura que se adaptó a la situación. «Desde el principio, no me importaba el tema estético. Lo que quería era vivir», afirma.

Asevera que desconocía tal apego a la vida. Todo lo que rondaba su cabeza entonces «se esfumó de repente». Las vacaciones, las preocupaciones familiares, los enfados... «pasaron a un cuarto plano». En su caso, decidió acudir al médico cuando se encontró un bulto que crecía «día a día». En el momento inicial, trató de «ignorar» el asunto, pero la preocupación resonaba en su interior. Después de la intervención llegaron las sesiones de quimio. Jornadas en las que Susana no tenía la libertad de hacer lo que le gustaría. No tenía fuerzas. Así, «aprender a aprovechar los momentos. Si quieres a una persona, se lo dices; si quieres quedar con alguien, no lo pospones», asegura. Además del 'carpe diem', Susana sacó otro aspecto positivo de su enfermedad: recuperó la afición por escribir. «No lo hacía desde pequeña. Publiqué libros y ahora tengo una web (www.susanaalonso.net)», indica.