El Comercio

Schümperli, ayer, en Madrid.
Schümperli, ayer, en Madrid. / E. C.

«Hicimos los túneles más largos del mundo cumpliendo plazos y con poco sobrecoste»

  • El especialista imparte hoy una conferencia para aclarar cómo Suiza evitó los problemas de la variante de Pajares

  • Ernesto Schümperli Presidente de la división de hormigón de Sika y técnico que participó en la construcción del túnel de San Gotardo

El túnel ferroviario de San Gotardo es el espejo en el que se mira la variante de Pajares. Inaugurado el pasado mes de junio, tiene dos tubos de 57 kilómetros, perforados a cotas de 2.000 metros bajo tierra. Ernesto Shümperli (Suiza, 1955) es presidente de la división de hormigón del grupo Sika y uno de los técnicos que participó en las obras. Hoy, a las 19 horas, explicará en la Escuela de Minas de Oviedo cómo evitaron los inconvenientes que atenazan a la infraestructura entre Asturias y León.

¿Por dónde se empieza el túnel ferroviario más largo del mundo?

En 1992 Suiza hizo un referéndum, preguntando si debía gastar 30.000 millones en un sistema de cuatro túneles, junto a Francia, Alemania e Italia. El pueblo dijo que sí. La pieza principal era este túnel, estimado en 10.000 millones, del que se encargaba Suiza. En la inauguración, Angela Merkel, François Hollande y Matteo Renzi han reconocido que el único país que no forma parte de la UE es el único que ha cumplido. Ellos van más retrasados.

De aquel referéndum hace ya 24 años. ¿Cómo los invirtieron?

Enseguida la empresa pública Ferrocarriles Federales de Suiza encargó a una ingeniería que redactara el proyecto. Lo dividió en cinco secciones para reducir el tiempo de obra a la mitad. Ferrocarriles exigió que los materiales tuvieran una durabilidad de al menos cien años, así que entre 1996 y 2002 los proveedores estuvimos haciendo ensayos. Es algo que no se había hecho nunca antes, ni con hormigón ni con materiales de impermeabilización.

¿Cuándo empiezan las obras?

En 1997 se inician los túneles de acceso, pero la excavación con tuneladoras tiene lugar entre 2002 y 2011. Tenemos 186 túneles de conexión, así que al final todo el sistema suma 152 kilómetros. Acabamos en 2012, y desde entonces se pusieron las vías y equipamientos.

¿Cumplieron plazos y presupuestos?

Sí, hicimos los túneles más largos del mundo en el tiempo previsto, y el presupuesto inicial, de 10.000 millones, subió un poco, el 20%, porque tuvimos muchos problemas geológicos y sísmicos, pero es que, claro, no se había hecho nunca un túnel tan largo y tan profundo.

¿Cuáles fueron los imprevistos?

Teníamos mucha montaña encima, 2.000 metros, y eso provocaba unas deformaciones mayores de las previstas. El diámetro estaba diseñado en 8,8 metros, y tuvimos que excavar 80 centímetros más. Eso nos retrasó.

Viene a Asturias, donde en 2004 se iniciaron dos túneles de 24,7 kilómetros aún sin terminar y un sobrecoste que pasa del 100%. ¿Cuál cree que es la lección que deberíamos aprender de ustedes?

No conozco bien su caso, y sé que el sistema fue distinto. Nuestras tuneladoras perforaban, y luego echábamos hormigón proyectado porque el terreno resistía para ello. Ustedes tuvieron que ir a dovelas para proteger el avance.

Son obras distintas, pero, ¿cuál fue la clave para que cumplieran plazos y su sobrecoste fuera del 20%?

En términos generales, diría que lo que se gasta en la campaña previa, en los análisis geológicos y de material, ahorra luego muchísimo dinero y tiempo. Nuestros ensayos con hormigón e impermeabilización costaron unos diez millones, que si lo pones al lado de un presupuesto de 10.000 millones es muy poco. Pero los hicimos, y tuvimos tiempo para ello. Ese trabajo previo es el que marca la diferencia.

Una queja que repiten los técnicos de la variante es que no pudieron hacer todos los sondeos recomendables por las protecciones medioambientales del terreno con el que trabajaron. ¿Ustedes pasaron por lo mismo?

Los sondeos fueron limitados para la envergadura del proyecto y de ahí que nos encontráramos con imprevistos. Lo que funcionó bien es lo que ensayamos durante seis años, un tiempo en el que había mucha gente que creía que perdíamos tiempo y dinero. Luego se demostró que no.