El Comercio

Hay playas en las que se perderán 27 metros de arena

El estudio de la erosión de las playas es especialmente importante para las autoridades asturianas. No en vano, los arenales son unos de los principales atractivos de la región y símbolo del nivel de protección del litoral. El problema es que no todos responden igual. Tras el temporal de febrero de 2014, se observó que la playa de San Lorenzo, a pesar de estar al abrigo del Cabo Peñas, no se recuperó de forma tan rápida como en Navia o Salinas.

Los datos indican que en torno a 2050, con un aumento del nivel del mar de 25 centímetros, las playas asturianas perderán entre cuatro y seis metros de playa seca. A finales de siglo, pueden superar los 25 metros de retroceso. Eso indica que la playa de Cervigón (Gijón) desaparecerá, la de Luarca perderá el 99% de su anchura media y la de Cadavedo un 50%.

Pero no queda ahí; se prevé que, a finales de siglo, el playón de Bayas perderá 63.000 metros cuadrados de playa, Salinas, 40.000; Xagó, 32.000; San Lorenzo, 29.500, y Vega, más de 27.000.

Pero, todos estos datos ¿qué suponen en cuanto a pérdida de arena seca para estas emblemáticas playas? Si el nivel del agua sube un metro a final de siglo debido al cambio climático, la arena seca sufrirá un retroceso mayor a los 22 metros en 22 de las 57 playas estudiadas, entre las que se encuentra la de San Lorenzo. Hasta 26 metros perderán arenales como El Moro, La Grande, Salidas y Xagó, mientras que alcanzará los 27 metros las playas de San Juan y Torimbia.

Y todo esto, con la repercusión económica que tendrá en el sector turístico de la región, que ya es uno de los más importantes.