El Comercio

58 años de labranza en Taramundi

Flor Tuñón obsequia a la galardonada, Carmen Arredondas, en presencia de Pedro Sanjurjo, presidente de la Junta General.
Flor Tuñón obsequia a la galardonada, Carmen Arredondas, en presencia de Pedro Sanjurjo, presidente de la Junta General. / DAVID SUÁREZ FUENTE
  • Carmen Arredondas, de 86, recibe el título de 'Abuela Campesina'. Vital y alegre, dice sin embargo que «la vida en el campo fue muy dura»

Es la 'Abuela Campesina 2016' por su duro trabajo en el campo en años de auténtica escasez de recursos, en los que, como bien recuerda su hija Pilar Quintana, dio buenas muestras de ser «una gran economista», pues «casi de la nada hacía de comer». Así sacó a su familia adelante. La Asociación de Mujeres Campesinas de Asturias (AMCA) distinguió ayer a Carmen Arredondas Álvarez, de 86 años, y nacida en As Tingas (Taramundi) por su lucha y porque, a pesar de haber vivido tiempos muy difíciles, «es una mujer muy positiva».

El homenaje tuvo lugar ayer, en el polideportivo de Taramundi, en un encuentro que reunió a unas 300 personas. «He pasado 58 años dedicada al campo», señalaba la galardonada, quien indicaba cómo ya de niña se inició en estas labores. Casada joven con Miguel, un labrador de Leiras, también de Taramundi, velaban por el ganado, que estaba en el monte común entre mayo y octubre. En primavera procuraban comprar dos o tres becerros a los que criar durante el verano y, al llegar la feria de otoño, su marido vendía y aportaba un poco de dinero en efectivo a la economía familiar, como recoge AMCA en la semblanza de Carmen. Había que pagar medicinas, comprar de vez en cuando zapatos, pagar al «maestro en casa», que se quedaba durante el invierno e iba recorriendo las casas de los pueblos a cambio de unas pesetas.

Y todo ello, rememoraba la protagonista, en «una época en la que había que ir a buscar agua a la fuente, la cocina era de leña, no existía el cuarto de baño y ni muchos menos la lavadora y los productos de limpieza que hay ahora, y había que atender a los hijos (tuvo incluso dos niños del hospicio de Pravia en acogida) y a los abuelos. La vida del labrador era muy dura y muy distinta a la de ahora». Hubo tiempos mejores, en los que surgió la oportunidad de vender la leche a las familias que no tenían ganado y, después, a la Central Lechera.

Madre de cuatro hijos (Pilar, Elita, Manuel y Angelines), abuela de nueve nietos y bisabuela de ocho bisnietos, Carmen vive ahora en la propia villa de Taramundi tras retirarse a los 65. «Yo ya tengo un futuro tranquilo, pero hay que asegurárselo a las generaciones venideras», señaló en un día en el que la presidenta de AMCA, Flor Tuñón, apuntaba que era una jornada muy especial al coincidir con el trigésimo aniversario del nacimiento del turismo rural en España, que surgió en Taramundi con 'La Rectoral', y en el que tres socias de AMCA (entre ellas Pilar, la hija de Carmen) se abrieron camino poco después combinándolo con la ganadería. AMCA prepara un libro sobre las abuelas campesinas (hasta la fecha, hay 26), para el que intenta lograr financiación.