El Comercio

A la caza y control del jabalí

Jabalíes en La Fresneda, una de las zonas de mayor crecimiento de su presencia.
Jabalíes en La Fresneda, una de las zonas de mayor crecimiento de su presencia. / Eloy Alonso
  • Oviedo tendrá un plan especial para reducir los daños que provocan los 700 que viven en el concejo. Hay unos 60.000 a nivel regional, que en 15 años han provocado daños por valor de 18 millones

Oviedo contará a finales de año con un plan especial para reducir los daños que provocan los jabalíes en el entorno de la ciudad, en cuyos alrededores se calcula que viven 700 de los aproximadamente 60.000 que se distribuyen por todo el Principado y que en 15 años han provocado daños por valor de 18 millones de euros. No obstante, la población estimada y el número de jabalíes que será preciso abatir en el contorno de la capital asturiana no se determinará hasta que concluya el estudio que la Dirección General de Recursos ha encargado al Indurot.

El anuncio ha sido realizado hoy por el director general de Recursos Naturales, Manuel Calvo, que ha precisado que este año han sido capturados y sacrificados 28 jabalíes gracias a los aguardos que todas las semanas hace la guardería rural. Según Calvo, el plan encargado será específico para Oviedo, donde la presencia de jabalíes en zonas de La Florida y Montecerrado, especialmente, se ha incrementado de forma considerable, pero servirá también para abordar problemáticas similares en otras ciudades. En los entornos de La Fresneda, en Siero, Corvera, Gijón y Avilés es donde más ha aumentado la presencia de jabalíes, especie que actualmente está presente en los 78 concejos de la región, salvo en el de Gozón.

Decálogo de convivencia

El plan incluirá un decálogo de convivencia, para que la población no alimente, se acerque o asuste a los jabalíes, medidas preventivas, como la colocación de cubos especiales en las afueras de la ciudad, la mejora de la señalización vial y el establecimiento de sanciones para quienes les den de comer, y otras de control para la captura de ejemplares con trampas o analgésicos para ser sacrificados.

Ha reconocido que el incremento de jabalíes urbanos es un problema emergente en estas dos últimas décadas que se ha visto favorecido porque en las ciudades encuentran alimento, agua y refugio en épocas desfavorables y complicado porque se están cruzando con cerdos vietnamitas, cuya presencia se ha constatado ya en Oviedo, Castrillón, Gijón, Llanes, Tapia, Siero, Villaviciosa y Sariego. "Se trata de una situación extremadamente compleja para la que no hay soluciones simples", ha precisado el director general que ha advertido de que "es imposible eliminar totalmente los jabalíes de entornos urbanos y periurbanos a corto plazo".

Calvo ha insistido en que el problema de los jabalíes es común en muchas otras ciudades europeas por la expansión que ha experimentado la especie desde mediados de los años sesenta, que en Asturias se vio retrasada dos décadas. No obstante, la reducción del número de cazadores, por la crisis y falta de relevo generacional, el envejecimiento de la población rural, que merma el número de prados y favorece el aumento de refugios animales y la falta de eficacia de las batidas han provocado que entre 1980 y el año 2011 la población de jabalíes haya aumentado más del 700 por cien en la región.

En los últimos 15 años se han abatido y cazado más de 116.500 jabalíes, lo que no ha impedido que su población haya pasado de los 6.000 que se calculaba que había en 1993 a los 60.000 que, con un error de más menos 7.000, se calcula que hay en la actualidad distribuidos por toda la región, pero con mayor presencia en la zona occidental.

El incremento de jabalíes cazados no ha dejado de crecer en los últimos años -casi 10.000 en 2015-, lo que ha permitido que los expedientes tramitados por daños de jabalí y su importe se hayan reducido desde 2007, año en el que se produjo el máximo histórico. Calvo ha precisado también que sin su caza, los jabalíes crecerían a un ritmo anual del 89 por ciento, porcentaje que se reduce al 7,32 por ciento en las zonas con actividad cinegética.

Para minimizar los daños, en los cotos de caza está permitido abatir hasta seis ejemplares en cada batida, cinco en el caso de las reservas regionales, y se programan actuaciones excepcionales y aguardos. Este año han sido 20 los aguardos autorizados en El Franco, Boal y Tapia, donde se trasladaron muchos jabalíes como consecuencia de la ola de incendios de finales del pasado año. También se han ahuyentado con perros en los entornos urbanos de Llanera y en el Nalón, como se hará próximamente en Gijón, Noreña y Pola de Siero.

Calvo ha señalado que también cuentan con siete jaulas de captura que se utilizan especialmente en las inmediaciones de la factoría de Du Pont, en Nubledo, Caravia y Gijón, y que han pedido a las sociedades de cazadores que incrementen el número de piezas abatidas en cada cacería ya que en la actualidad la media es de dos, cuando pueden cazar, cinco, seis, y hasta ocho, según la zona.