El Comercio

Los ganaderos piden poder matar en sus fincas a los jabalíes que les causen daños

Integrantes de Asturias Ganadera que dieron a conocer ayer sus propuestas.
Integrantes de Asturias Ganadera que dieron a conocer ayer sus propuestas. / ÁLEX PIÑA
  • Se trata de regular al estilo francés el derecho al rececho y también sugieren la caza nocturna con arco de animales cerca de las ciudades

Los ganaderos asturianos están hartos de los daños que causan en sus propiedades los animales salvajes, en especial los jabalíes. Aseguran que hay varias especies cuya población no está controlada pero, lejos de solo lanzar quejas ante la Administración regional, representantes de Asturias Ganadera-Usaga presentaron ayer una batería de medidas que están convencidos ayudarán a paliar el problema.

Xuan Valladares, uno de los portavoces del colectivo, consideró «indignante» que «los problemas, hasta que no llegan a la ciudad, parece que no lo son». Y lo dice en relación a las molestias que están causando los jabalíes en Oviedo y sus alrededores. También recuerda que ya hace unos ocho años se advirtió al Principado de que esto llegaría a ocurrir, «pero el representante de la Administración sonreía».

Las medidas de control que propone pueden parecer extremas, pero es que Valladares cree que hay «una sensiblería urbanita, que parece de 'Teddy y el osito pardo'». La más llamativa de esas propuesta pasa por regular al estilo francés el derecho al rececho, por el cual los campesinos que sufren daños de la fauna salvaje puedan cazar en sus propias fincas los animales que los causen. La propuesta incluye que los jabalíes abatidos podrían ser donados a entidades como Cáritas o residencias públicas. Valladares apuntó que «es como un derecho de defensa propia, que el paisano los pueda cazar, como en Francia, porque aquí no se les puede ni molestar». Los ganaderos aseguran que si los animales se acercan a las zonas urbanas es porque «ya no caben en los pueblos» y consideran fundamental un cambio de mentalidad de muchos ciudadanos.

Otras medidas pasan por permitir la caza con arco crepuscular y nocturna en las zonas de seguridad de las ciudades que, como Oviedo, están teniendo problemas con la fauna salvaje; aumentar los meses de caza o abrir la veda todo el año en zonas que se consideren necesarias, incentivar que se cumplan los cupos máximos de seis animales abatidos por cacería, que los cotos se hagan cargo de los daños reales causados, aumentar el número máximo de cazadores por cuadrilla a 30, que el Principado asuma parte de los gastos en guardería y daños, suprimir la cuota de 123,73 euros por jabalí de las reservas y estimular la caza local, así como permitir e incentivar a monteros con perros para que expulsen a los jabalíes de los entornos urbanos.

Cambio de equipo

Valladares también criticó al director general de Recursos Naturales, Manuel Calvo, quien había asegurado que no se podían tomar medidas más allá que la ya aprobada licencia de caza interautonómica. El portavoz de Asturias Ganadera lo calificó de «patético» y apuntó que «se declaró inútil, por lo que tendría que dimitir». Pero los ganaderos piden no solo el relevo de Calvo, sino de toda la consejería porque «necesitamos una Consejería de Medio Rural operativa, liderada por personas que conozcan y amen el campo asturiano, que tengan fe en sus posibilidades productivas y también ideas y oídos, y desde luego, personalidad y capacidad de acción». Valladares también puso el acento en lo que consideró «una maquinaria burocrática lamentable», que dificulta enormemente la asunción de medidas que ayuden a solucionar este problema, incluyendo las especies que no son cinegéticas.

Otro asunto que recalcan desde Asturias Ganadera es que no quieren acabar con la población de fauna salvaje, porque «tiene que haber de todo, hay lugar para ello», pero recuerdan que «no olvidemos que la presencia de animales domésticos es una de las claves ecológicas».