El Comercio

Uno de los túneles de la variante, cerrado y  a la espera de las vías  y catenaria.
Uno de los túneles de la variante, cerrado y a la espera de las vías y catenaria. / DAMIÁN ARIENZA

Diez contratos fallidos y la demora en la entrega de obras retrasan la variante a 2018

  • Adif acumula setenta encargos suspendidos en todo el país, ocho en Pajares. El avance en la ladera deja al parón de la obra sin excusa geológica

Por escrito, con Ciudadanos y con Foro, los populares se han comprometido a acelerar las obras de la variante de Pajares en la nueva presidencia de Mariano Rajoy. La infraestructura vive una situación crítica y necesitada de ese impulso.

Acciona y las subcontratas que tiene reclutadas están a punto de solventar el desmoronamiento de la ladera de Campomanes, el principal problema geológico que ha puesto en jaque la infraestructura más cara jamás ejecutada en la región. Si nada se tuerce, los trabajos para vaciar parte de la ladera e insertar en el terreno pantallas de pilotes que protejan la traza ferroviaria culminarán en las próximas semanas. A partir de ahí, los operarios se concentrarán en extraer la acumulación de rocas y arcillas que se amontonan sobre parte del tramo Sotiello-Campomanes, rebajar la cota de la plataforma, ejecutar las canalizaciones subterráneas y reponer los caminos secundarios afectados. Según los cálculos del Ministerio de Fomento, en el segundo trimestre de 2017 la plataforma quedaría terminada, a la espera de montar sobre ella las vías.

La buena noticia se ve empañada por las dificultades que está teniendo el Ministerio de Fomento para desbloquear una retahíla de trabajos imprescindibles para que los trenes aprovechen este nuevo paso y acorten en unos 45 minutos el viaje entre la región y la meseta. En total la lista de contratos de obra suspendidos, rescindidos, desistidos o a los que no se da permiso para arrancar se eleva a diez. Existen otros doce activos, cuyas fechas de entrega se han ido dilatando hasta el primer trimestre de 2018.

El problema no es exclusivo de la variante. Según la documentación recabada por EL COMERCIO, la empresa pública Adif Alta Velocidad, a la que el ministerio tiene encomendada la extensión de la red del AVE, se ha visto obligada a suspender setenta contratos entre 2013 y mayo de 2016. La necesidad de recortar gastos, imprevistos geológicos y errores en el proyecto original son las razones más repetidas en una plaga que afecta a todas las líneas de alta velocidad. Galicia por ejemplo, a pesar de ser una de las comunidades a las que más inversión viene concediendo en los últimos cursos el ministerio, lleva dieciocho trabajos suspendidos.

Dos son las faenas que ahora más preocupan en el caso de la variante. De un lado está el montaje de vía en la vertiente asturiana, suspendido desde el 22 de febrero pasado. Dragados solicitó la rescisión, luego renunció a la misma, y negocia un modificado para retomar el trabajo. Ocho meses de discusiones no han servido para alcanzar acuerdo. En su última comparecencia, la consejera Belén Fernández lamentaba que Fomento sí esté firmado acuerdos con la misma empresa para desatascar otros tajos.

El segundo frente en conflicto es el de los ventiladores y el sistema antiincendio de los túneles. Adif suspendió el trabajo el 30 de noviembre del año pasado, al comprobar que el proyecto resultaba ineficaz y afectaba a la seguridad. El diseño instalaba un sistema de ventilación válido para túneles de carretera o de metro, pero insuficiente para 24,6 kilómetros de paso ferroviario. Los técnicos de la empresa pública tratan ahora de reajustar el proyecto. La magnitud de los cambios determinará si hay que licitar un nuevo contrato o no.

Parado desde 2014

Los tropiezos se reproducen en otros puntos. El contrato para redactar el proyecto de impermeabilización de la galería intermedia de Buiza está suspendido desde agosto de 2014, por la necesidad de hacer nuevos estudios del terreno. Alrededor de febrero pasó otro tanto con los trabajos para instalar los pasamanos en los andenes de evacuación. La última faena en suspender, el 25 de abril, fueron los estudios de los arroyos en superficie por los que se filtra el agua al interior de los macrotúneles.

Las obras complementarias exteriores fueron suspendidas en marzo, después de que el constructor advirtiera que faltaban terrenos por expropiar y solicitara modificar el diseño, algo que ha terminado derivando en la rescisión del convenio. También fue roto el contrato para la instalación de pantallas acústicas.

El capítulo de faenas que tienen contrato en vigor, pero sin que las empresas reciban el permiso para comenzar, afecta a las maniobras que tendrán lugar cerca de la estación de Pola de Lena. Hace un año Cobra Instalaciones y Servicios se hizo con el encargo para remodelar la electrificación del lugar y empalmar la catenaria actual con la de la variante, labores que están aún por iniciar. Thales se hizo en julio de 2015 con la encomienda para instalar un sistema de detectores de caída de objetos a la vía, un cometido que en la vertiente asturiana no puede ejecutar.

Más allá de la ladera y de los contratos rotos, suspendidos o sin licencia para arrancar, existen doce encomiendas que, mal que bien, van avanzando. Un repaso a su situación confirma que, caso de cumplirse lo firmado, la última obra culminaría el próximo junio, aunque hay faenas de mantenimiento comprometidas ya hasta el primer trimestre de 2018. Los problemas para desbloquear el montaje de vías y los ventiladores, sin embargo, obligarán a alargar aún más este calendario.