El Comercio

Una joven estudiante ayuda a un niño con sus tareas.
Una joven estudiante ayuda a un niño con sus tareas. / E. C.

El 13% de las familias solo espera que sus hijos acaben la ESO

  • Las expectativas bajan según avanzan de curso. Un informe revela que el nivel de titulación no se corresponde con las perspectivas familiares

¿Qué expectativas académicas tiene para su hijo? Esta pregunta se le ha realizado a miles de familias asturianas en dos momentos distintos de la etapa educativa de los menores. La primera vez, cuando cursan cuarto de Primaria. La segunda, cuando están ya en segundo de Secundaria. Y las expectativas van bajando. Un 9% de familias con hijos en cuarto de Primaria confiesa que se conformaría con que terminara la ESO (Secundaria obligatoria) y comenzase a trabajar. En ese mismo curso, el 32% confía en que termine los estudios de Secundaria postobligatoria; es decir, que sigan con el Bachillerato con la Formación Profesionales. Y la mayoría, un 68% de las familias, admite que sus expectativas pasan por que termine estudios superiores.

Cuando se hace la pregunta unos cursos más tarde, en segundo de ESO, ya son un 13% las familias que se conformarían con que su hijo titulase en la ESO; mientras que un 27% aboga por acabar estudios de Secundaria postobligatoria y un 60% (ocho puntos porcentuales menos que la primera vez que responden a la pregunta) mantiene la perspectiva de que finalicen estudios superiores. «Las expectativas académicas de las familias son muy altas», concluye el informe de evaluación que acaba de publicar la Consejería de Educación, y que se basa en la opinión de más de 60.000 familias que a lo largo del sexenio 2009-2011 han contestado a las encuestas facilitadas en los centros. Este informe, el tercero que publica la consejería, se ha centrado en la valoración que las familias hacen del servicio educativo asturiano. Una apreciación que es muy alta, con entre un 80% y un 90% de los padres satisfechos con el centro en el que sus hijos estudian, con el nivel de exigencia, con la labor del profesorado con la formación que reciben los estudiantes, con el clima de trabajo y estudio que hay entre el alumnado y con las relaciones existentes entre familias y profesorado.

Mejoran los objetivos

También hay una buena valoración general respecto a la información que los padres o tutores reciben del centro, ya sea a través de los boletines de notas como de las tutorías, que la mayoría considera que les aportan pautas suficientes para ayudar a sus hijos en las tareas educativas y a mejorar su comportamiento y actitud. Si bien llama la atención que, tanto en estas preguntas como en todas las demás de la encuesta, los niveles de satisfacción son siempre menores en Secundaria que en Primaria.

Todo este bloque es más que positivo. Pero, como queda dicho, al llegar a las expectativas académicas de las familias, los porcentajes no son tan elevados. Si bien el informe concluye que las perspectivas familiares son altas -y que, además, durante los seis años que se mantuvo el estudio han aumentado en seis puntos porcentuales el número de padres que fijan su objetivo en los estudios superiores-, también refleja una cuestión importante: «Hay una proporción de estudiantes cuyo nivel de titulación no se corresponde con las perspectivas familiares de finalización de estudios».

Porque aunque las encuestas digan que un 13% de las familias se conforma con acabar la ESO, «los datos oficiales señalan que el 25,1% de la población adulta entre 25 y 34 años dispone como máximo de esa titulación». Es decir, son bastantes más de los esperados lo que no logra superar otra etapa educativa o no continúa con sus estudios. Según el Sistema Estatal de Indicadores 2016, de cada cuatro personas de entre 25 y 34 años en Asturias, dos disponen de un título de enseñanza superior, otra tiene un título de enseñanza secundaria postobligatoria (Bachillerato o FP de Grado Medio) y una cuarta un título de enseñanza obligatoria.