El Comercio

La consejería considera que no es un tema prioritario

«Aquí el tema quedó perfecto», decía el consejero de Educación asturiano, Genaro Alonso, hace unos meses, cuando Cantabria cambió el calendario escolar. «Accedimos a revisar y modificar, pero con la condición de que hubiera amplio consenso entre padres, profesores y sindicatos». Y no lo hubo. Había «condiciones irrenunciables» por parte de los implicados y llegar a un consenso se antojaba imposible. Entre otras cosas, la consejería planteó que los centros debían permanecer abiertos. Con todo, Alonso lo tenía claro: «Para mí no es un tema prioritario, no solo porque los humanos somos reacios a los cambios, sino porque el actual está funcionando bien, acompasando la vida familiar de los padres. Y los cambios presentan incógnitas que no sé si redundarían en beneficio de los alumnos y las familias. Ni es una prioridad ni lo va a ser».