El Comercio

A FAVOR

«¿Por qué no vamos a ayudar si los niños necesitan refuerzo?»
Alba Lafuente Roza, haciendo los deberes ayer en casa, acompañada de su madre, Mari Cruz, y su hermano Alan.
Alba Lafuente Roza, haciendo los deberes ayer en casa, acompañada de su madre, Mari Cruz, y su hermano Alan. / PALOMA UCHA
  • ¿DEBERES, SÍ O NO? Es el debate que ha abierto la Confederación de Asociaciones de Padres y Alumnos (Ceapa) al convocar la primera movilización contra los ejercicios fuera del aula

  • Familia de Alba Lafuente Roza (5º de Primaria): «Cuando éramos estudiantes, pasamos por lo mismo y nunca nos sentimos estresados. Es su trabajo, siempre que sea moderado »

Tareas asignadas para el fin de semana pasado: leer un libro en inglés, tres ejercicios de Ciencias Sociales sobre el universo y repasar los contenidos de Sciences y Lengua, porque hay exámenes esta misma semana. Estos son los deberes que tenía Alba Lafuente Roza, alumna de quinto de Primaria del CRA de la Marina (Villaviciosa), para el sábado y el domingo. Y los ha hecho. «No le llevan más de dos horas», explica su madre, Mari Cruz Roza. Ni ella ni su marido, Moisés Lafuente, comparten la huelga de tareas escolares convocada para el fin de semana que acaba de terminar. «Nosotros también pasamos por lo mismo y nunca nos sentimos estresados. Es su trabajo, aunque, eso sí, siempre y cuando sea algo moderado».

Alba dice estar de acuerdo también y «no tiene problemas» en hacerlos. Es más, sin ellos, asegura que «se aburre». «Porque cuando llega del colegio, come, se sienta a hacer los deberes y, después, le da tiempo a todo: a hacer deporte, a jugar con las amigas, a ver la televisión, a distraerse un rato con la consola...», añade Mari Cruz. La mayoría de las veces hace los deberes sola, pues, por sus obligaciones laborales, hay un intervalo de tiempo en el que sus padres no están en casa entrada la tarde. «Y si tiene dudas, pregunta a primera hora de la mañana», indica su madre, quien reconoce, no obstante, que «la forma de trabajar en un CRA, en el que hay siete alumnos de quinto y sexto de Primaria en un aula, no es la misma que en un centro con 25 alumnos en clase, en el que el profesor puede no dar abasto. Aquí, la atención es más individualizada».

En su opinión, el problema no está tanto en los deberes como en la «cantidad de actividades extraescolares» a las que se apunta a los hijos. Alba se ha quedado con el baile, tras descartar seguir con el inglés y la natación. «Esta huelga nos parece una pérdida de tiempo y no se va a conseguir nada. Tal vez durante un tiempo haya un periodo de moderación, pero nada más. Si los hijos necesitan reforzar los conocimientos de clase, ¿por qué no vamos a ayudarles?, ¿por qué no vamos a reforzar la labor de los profesores? Nosotros también tenemos un papel importante en su aprendizaje, aunque es cierto que no todo el mundo está capacitado».