El Comercio

Asturias revisará cada asesinato machista para evitar nuevos casos

Almudena Cueto, directora del Instituto Asturiano de la Mujer, presidió la reunión.
Almudena Cueto, directora del Instituto Asturiano de la Mujer, presidió la reunión. / MARIO ROJAS
  • El Observatorio de Violencia inició un curso con el catedrático Javier Fernández Teruelo para aumentar la seguridad de las mujeres maltratadas

«Además de observar, también queremos actuar». La directora del Instituto Asturiano de la Mujer, Almudena Cueto, hizo suya la frase con la que arrancó su primera clase el criminólogo y catedrático de Derecho Penal Javier Fernández Teruelo. Autor del libro 'Análisis de Feminicidios de Género en España 2000-2015', el asturiano, que se ha convertido en un referente en la elaboración de protocolos para proteger a las víctimas de maltrato, inició ayer una relación que se extenderá en el tiempo con el Observatorio Permanente contra la Violencia Machista en Asturias.

Su propuesta de «auditar cada feminicidio» para saber qué fallo y buscar soluciones fue aplaudida por las entidades integrantes del Observatorio, entre las que se encuentran representantes del Tribunal Superior de Justicia de Asturias, la Fiscalía de Violencia sobre la Mujer, la Unidad de Coordinación de Violencia sobre la Mujer de la Delegación del Gobierno, los colegios de abogados de Oviedo y Gijón, los centros asesores de la mujer, la Red de Casas de Acogida y pisos tutelados, las asociaciones de mujeres especializadas en el asesoramiento jurídico de la víctimas y el personal técnico del Instituto Asturiano de la Mujer.

En nombre de una de ellas, Mujeres Separadas y Divorciadas de Asturias, la letrada Ana Isabel Ruiz aseguró que el primer encuentro «ha sido muy útil. La idea es crear grupos de trabajo para pasar de la teoría a la práctica».

La directora del Instituto Asturiano de la Mujer, por su parte, aseguró que el objetivo es «aumentar la prevención» y encontrar medidas preventivas. Para Almudena Cueto, que una mujer víctima de maltrato no logre una orden de protección «no es sinónimo de que no haya malos tratos. Lo que demuestran los datos es que las denuncias corresponden a casos reales».