El Comercio

Fomento da un ultimátum a Dragados para que inicie el montaje de vía en la variante

Fábrica de hormigón de Dragados, al lado de Friovivo, abandonada desde hace un año.
Fábrica de hormigón de Dragados, al lado de Friovivo, abandonada desde hace un año. / Juan Carlos Román
  • Levanta la suspensióndel contrato e «insta» ala filial de ACS a cumplir lo firmado. FCC y Acciona reactivan los trabajos dentro de los túneles

Requerimiento del Ministerio de Fomento a Dragados para que retome el montaje de vía en la variante de Pajares. Según pudo confirmar este periódico, el pasado día 24 Adif Alta Velocidad levantó la suspensión total que pesaba sobre el contrato al considerar que han desaparecido las causas que la justificaron. Tras meses de tira y afloja con la constructora que preside Florentino Pérez, y ante el avance del resto de la obra, el equipo que preside Gonzalo Ferré da un paso al frente. Tras reactivar el contrato, Adif insta a Dragados a ponerse manos a la obra. De no hacerlo, ahora sería el adjudicatario quien estaría incumpliendo las condiciones firmadas.

Dragados no se da, de momento, por enterada. La multinacional acopió las traviesas para el montaje de las vías en las proximidades de los macrotúneles y llegó a utilizar una fábrica de hormigón, pero hace cerca de un año que canceló su relación con todos los operarios que tenía subcontratados. Eso sí, mantiene abierta su oficina en Campomanes con una representación mínima que está a la espera de recibir órdenes definitivas desde la central, en Madrid.

El conflicto nació de una precipitación. Fomento aceleró la adjudicación del montaje de vías, hasta firmarla en mayo de 2014, desoyendo a los técnicos que advertían de que era imposible ejecutar esa unidad de obra a corto plazo. El motivo es que el ensamblaje de traviesas y raíles debe comenzar desde la estación de Pola de Lena y sucesivamente avanzar hasta la mitad de los macrotúneles de Pajares. A los cinco kilómetros de la operación, Dragados se topaba con la inestable ladera de Campomanes. Mientras el terreno siguiera desprendiéndose en ese punto, a la filial de construcción de ACS no le quedaba otra que despedir a los trabajadores y ver cómo el material se le iba deteriorando por un tiempo indefinido. El contrato, así firmado, estaba condenada a la suspensión.

La licitación se convocó por 19,1 millones y Dragados se impuso con una rebaja del 50,8%. Es un descuento trampa, habitual en los últimos años. Permite al departamento de contabilidad y contratación anotarse el tanto del contrato, dejando toda la presión en la división de construcción, que debe hacer malabares para ajustarse al precio o encontrar el resquicio que permita renegociar un sobrecoste. En este caso, la filial de ACS trató de jugar la carta de los meses de suspensión forzada por causa no imputable a la empresa. El mes de marzo llegó a remitir un escrito solicitando la rescisión del contrato, lo que obligó a intervenir en el asunto a la Abogacía del Estado en defensa de Adif. El pulso no acabó, sin embargo, en los tribunales. Semanas después Dragados renunció a la rescisión y dio margen a la negociación. La postura de Adif, entonces y ahora, es que la legislación actual le obliga a justificar toda variación de precios y que ésta no puede exceder del 10%.

Revisión de facturas

Dragados está revisando las facturas abonadas y pendientes antes de tomar una decisión. A la espera de la misma, quien ha movido ficha es la Unión Temporal de Empresas (UTE) de FCC y Acciona, responsables del contrato de obras civiles complementarias en la vertiente asturiana de los macrotúneles. El encargo comprendía la impermeabilización –lograda con una solución innovadora de placas de composite elaboradas con resina polimérica reforzada con fibra de vidrio– capaz de canalizar las aguas a la solera y reducir las emisiones de CO2. También incluía la ejecución de los andenes. Para culminar esta parte, se ha subcontratado a una cuadrilla de una empresa avilesina que está trasladando al interior de los túneles las placas de hormigón con las que tapan las canalizaciones.El trabajo durará un mes y se centra en el túnel Este, que en un principio no tendrá vías y funcionará como paso auxiliar.

En estos días el tráfico de camiones en la zona es alto. Los de Transportes Palomo acarrean arena desde La Robla para la fábrica de hormigón ubicada al lado de la vieja panificadora de Friovivo. Los de Posada S. A. recogen barro y rocas de las zonas de deslizamiento y excedentes de uno de los vertederos y los descargan cerca del río San Bras, en una explanada de 40.000 metros cuadrados hormigonada.En su día las empresas hicieron de este lugar la fábrica de dovelas con las que se compusieron los macrotúneles. Ahora toca restaurar la zona, cubriendo los restos de la obra con tierra extraída de la misma.

Los avances se suceden en varios frentes, a la espera de que un estudio que Adif recibirá en febrero aclare cómo rediseñar el sistema de ventilación de los macrotúneles, otro de sus nudos gordianos.