El Comercio

Una avería en el aeropuerto multiplicó las anulaciones durante el último puente

  • Aena achacó lo ocurrido a la niebla, pero el sistema de ayuda al aterrizaje estuvo inoperativo entre el domingo y el lunes, con diez vuelos afectados

Hubo niebla. Mucha, pero también avería. Una que dejó al aeropuerto de Asturias sin su sistema de ayuda al aterrizaje en pleno puente de noviembre. Una que multiplicó las anulaciones. Tal y como adelantó EL COMERCIO, hasta diez vuelos se vieron afectados por la densa bruma que cubrió la costa asturiana en esa escapada vacacional. En mitad de ella, el domingo 30 de octubre, cuando la terminal estrenaba su cartelera de invierno, la mayor de los últimos años, cinco conexiones fueron suspendidas y otras tantas desviadas.

En un primer momento, Aena achacó lo ocurrido a la niebla, muy densa y situada a menos de cien metros de altura. Niebla que generó problemas, también, en el mar y las carreteras. Sin embargo fuentes del sector aseguraron a este periódico que «el sistema de ayuda al aterrizaje, conocido como ILS, estaba fuera de servicio ese día. Una avería lo tuvo fuera de la máxima categoría».

Aena reconoció ayer que desde la tarde del domingo hasta el mediodía del lunes, «durante nueve horas y media operativas», el sistema «estuvo degradado a categoría I». Esa degradación significa que los pilotos no podían descender por debajo de los 300 metros sobre el umbral de la pista para evaluar las posibilidades de aterrizaje.

Aunque Aena insistió en que «las malas condiciones de visibilidad en ese periodo eran tales que no se hubieran podido garantizar todas las operaciones», otras fuentes apuntan que también contribuyó el hecho de que «Iberia sigue sin permitir a sus pilotos operar con el ILS del aeropuerto asturiano».

Un año de obras

Las mismas que apuntan a que el espacio aéreo se verá afectado «por el año de obras» a que se verá sometido. Porque desde este mismo mes arrancan una batería de trabajos que, con un coste total de 8,2 millones, supondrán la certificación de la terminal, sin necesidad de recortar la pista, como preveía Aena en un primer momento.

El mayor montante, 4,3 millones, irá a regenerar la pista, las calles y la adecuación de la cabecera. El menor, 1,1 millones, se invertirá en renovar el propio ILS. Implantado en 2003, en aquel momento con un coste de 700.000 euros, Aena renovará el localizador y la senda de planeo, por unos de mayor precisión y, precisa el ente que gestiona la red aeroportuaria, «menor probabilidad de averías de los equipos». El cambio comenzará este mismo mes por lo que, apuntan técnicos de seguridad, «es posible que tengamos muchas veces el ILS degradado». Aena insiste en que «se intentará causar las menores molestias».