El Comercio

Apuesta por la conservación del urogallo cantábrico

Apuesta por la conservación del urogallo cantábrico
  • El centro de Sobrescobio, que alberga veintidós ejemplares, cuenta con un stock genético y cautivo de la especie y datos de interés sobre su comportamiento y ecología

El subdirector general de Medio Natural del Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente, Miguel Aymerich, ha subrayado este martes el compromiso de su departamento por la conservación del urogallo cantábrico después del proyecto LIFE+, que ha sido analizado en Ponga (Asturias). El LIFE+ Urogallo cantábrico, coordinado por la Fundación Biodiversidad del Ministerio, ha aunado por primera vez los esfuerzos de la administración estatal, las comunidades autónomas implicadas en la gestión del urogallo cantábrico, la sociedad civil y el sector empresarial en la conservación de esta especie en peligro de extinción.

Ello ha permitido la puesta en marcha durante los últimos seis años de diferentes medidas para frenar el declive de esta subespecie endémica de la cordillera Cantábrica en peligro de extinción, según ha destacado el ministerio en un comunicado. Miguel Aymerich ha admitido que la estrategia de conservación de la especie deberá ser actualizada en el futuro, aunque mientras tanto, ha subrayado, se seguirá trabajando con intensidad para la conservación del urogallo cantábrico.

En esta línea, el director del proyecto LIFE+ Urogallo y subdirector de la Fundación Biodiversidad del Ministerio, Ignacio Torres, ha afirmado que esta iniciativa, en la que participan las comunidades de Asturias, Cantabria y Castilla y León, ha permitido sentar las bases de la conservación futura de la especie, gracias a la experiencia y el conocimiento técnico adquiridos en la ejecución de las actuaciones.

Durante la jornada se han presentado las principales medidas que se han llevado a cabo desde el inicio del proyecto en 2010. En gestión forestal, se han realizado tratamientos selvícolas en más de 500 hectáreas para favorecer el hábitat del urogallo. Uno de los factores críticos considerados en la planificación de los trabajos de mejora de hábitat ha sido la gran sensibilidad de los urogallos hacia las molestias humanas.

Tras los trabajos realizados en el Alto Sil y Omaña se han hallado huevos eclosionados y ejemplares y no se han detectado perturbaciones para la especie. Los urogallos han permanecido en los lugares donde había presencia de ejemplares y han ocupado algunas zonas tratadas aledañas.

Con el objetivo de reducir las amenazas del urogallo, se han retirado o señalizado 60 kilómetros de vallados peligrosos y se ha actuado para eliminar el riesgo de electrocución y reducir el impacto acústico de la subestación eléctrica situada en el Puerto de Panderruedas (León).

Programa de cría

También se han dado a conocer las actuaciones del programa de cría en cautividad como medida complementaria a la gestión del hábitat. El centro de Sobrescobio, que alberga veintidós ejemplares, cuenta con un stock genético y cautivo de la especie y datos de interés sobre su comportamiento y ecología.

El programa de cría también cuenta con un ejemplar cautivo en el centro de recuperación de fauna silvestre de Cantabria. Entre los hitos de este último año, se ha destacado el nacimiento de dos pollos procedentes de la retirada parcial de una puesta del medio silvestre. Se trata de la primera vez que se extrae una puesta del medio en el marco del LIFE+ Urogallo Cantábrico, dentro del programa de captura, marcaje y retirada de puestas. Además, en el marco del LIFE+ se han reintroducido por primera vez urogallos en el medio silvestre.

En el marco del LIFE+ Urogallo Cantábrico también se han desarrollado 19 proyectos de custodia del territorio, una herramienta que ha permitido establecer 29 acuerdos voluntarios entre propietarios, entidades sin ánimo de lucro y otros agentes públicos y privados para mejorar la conservación del urogallo y su hábitat.

Entre las acciones de divulgación y educación ambiental, se ha llevado a cabo el programa de voluntariado en el que se han involucrado 72 voluntarios en la mejora del hábitat del urogallo y se han organizado talleres escolares en los que han participado más de 2.000 alumnos.

El urogallo cantábrico es una de las especies más amenazadas de la Península tras desaparecer del 70 por ciento de los lugares que ocupaba hace apenas tres décadas, y se calcula que quedan entre 200 y 300 machos en la cordillera Cantábrica.