El Comercio

Alejandro Lucía.
Alejandro Lucía. / E. C.

«La actividad física está infrautilizada en la quimioterapia»

  • Alejandro Lucía , Médico y Premio Nacional de Investigación en Medicina del Deporte

  • Su trabajo, distinguido por la Universidad y Liberbank, demuestra los beneficios del ejercicio en niños con tumores sólidos

Alejandro Lucía (León, 1965) es médico, investigador en Fisiología del Ejercicio por la Universidad Europea de Madrid y coordinador del trabajo que ayer se llevó el primer premio nacional de Investigación en Medicina del Deporte que entrega la Universidad de Oviedo con el patrocinio de Liberbank. En él, su equipo multidisciplinar demuestra los beneficios del ejercicio físico en niños con tumores sólidos.

¿Cómo surge este proyecto?

-Antes habíamos trabajado en otro sobre los beneficios de la actividad física en niños con leucemia, un cáncer con un alto grado de supervivencia. La agresividad de los tratamientos les provocaba efectos secundarios como «fatiga, propensión a padecer obesidad, debilidad muscular y cardiopulmonar». Incluimos en la fase de tratamiento ejercicios de fuerza pautados (pesas, prensas en piernas y pecho) que les hizo ganar fuerza muscular de forma rápida, lo que les mejoró la autoestima. Ahora quisimos comprobar los beneficios en menores con tumores sólidos; esto es, aquellos que requieren un tratamiento más agresivo y su pronóstico es muchas veces peor.

¿Cuáles?

Cáncer de huesos, de músculos, del sistema linfático a veces con extirpación de una pierna... Ha sido más complejo, porque en algunos casos estaban aislados, sin defensas, pero lo que hemos demostrado es que ese gasto adicional de energía no les afecta a su sistema inmune. El ejercicio es factible, no tiene riesgos y mejora su fuerza muscular.

¿Cuántos han sido los niños que ha participado?

Veinticuatro, en el grupo de ejercicios, y veinticinco en el de control, los que seguían el tratamiento habitual. La edad media era de diez años. El primero hacía actividad física tres veces a la semana durante la fase de tratamiento, que dura unos cuatro meses de promedio. Iban al gimnasio del Niño Jesús en Madrid o los realizaban en su habitación en la fase de neutropenia, incluso tumbados en la cama si era necesario.

¿Y cuál fue el resultado?

Todos mejoraron. Eso no quiere decir que se curen necesariamente, pero sí que el tratamiento es mejor. Ganan en vitalidad y calidad de vida.

¿Qué conclusiones extrae?

El uso del ejercicio físico está infrautilizado durante la quimioterapia. Es surrealista que no se emplee en más casos, porque, de forma pautada, es complementario al tratamiento. En cada hospital debería haber una máquina de fuerza y más licenciados en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte que colaboren con los oncólogos. Deberían trabajar más unidos para hacer del sistema sanitario español, que ya de por sí es muy bueno, lo mejor. Nunca es demasiado pronto ni tarde ni se está tan grave para no prescribir ejercicio personalizado.