El Comercio

Feve invirtió cerca de 280.000 euros en autobuses tras las supresiones de junio

  • La empresa plantea organizar el próximo año un tercer plan de bajas incentivadas

Renfe invirtió cerca de 280.000 euros entre julio y el 31 de octubre en una flota de autobuses que distribuyó en cinco puntos de la red: Gijón, Oviedo, Moreda, Infiesto y Cudillero. Los vehículos estuvieron apostados en las estaciones, listos para reforzar el servicio «en caso de incidencias técnicas o momentos de gran afluencia de viajeros». Así lo aclaró ayer la propia empresa, quien reconoció que la medida se arbitró después del centenar de supresiones de servicios que sufrió el pasado mes de junio.

Tras la visita a la región del presidente de la compañía, Pablo Vázquez, «se solucionaron los problemas relativos al personal de conducción que originaron retrasos y supresiones en periodos puntuales», indicó la empresa. «Con el fin de evitar cualquier otro posible trastorno a los viajeros, se buscó una opción que asegurase el mejor servicio y se procedió a la contratación temporal de autobuses en cinco líneas». Además de responder a las posibles cancelaciones, Feve (hoy una división de la propia Renfe) aprovechó el refuerzo para atender la demanda en las fiestas del Carmín, Xiringüelu y otros eventos veraniegos. El despliegue cesó el 31 de octubre «dado que suponía un refuerzo temporal». Su coste se aproximaba a los 70.000 euros mensuales, aclara la compañía.

Cabe recordar que el Ministerio de Fomento tiene abierto un procedimiento de inspección a la propia Renfe. El objetivo de las diligencias es determinar si durante la oleada de supresiones desatendió las obligaciones que tiene impuestas en las líneas declaradas como Obligaciones de Servicio Público, es decir, las que por su interés reciben subvención estatal para sufragar su déficit. Una denuncia de la Unión de Consumidores de España (UCE) ha provocado la gestión. En el primer informe de alegaciones, Renfe aseguró que en «todos» los casos ofreció taxis y autobuses a los afectados, y que el problema obedeció a un conflicto laboral.

El presidente del comité de empresa en Asturias, Luis Blanco, refuta esa argumentación. A su juicio, las supresiones tuvieron lugar por la pérdida de maquinistas en la base asturiana fruto del plan de bajas incentivadas aplicadas este ejercicio. La medida se adoptó tras un primer Expediente de Regulación de Empleo (ERE) en 2014. «La empresa ha solicitado a los sindicatos negociar un tercer plan de bajas para el año que viene, con lo que de nuevo nos enfrentaremos a los problemas de falta de personal», señala Blanco.