El Comercio

Solo cinco de las 38 mujeres asesinadas este año contaban con protección

  • El catedrático asturiano Fernández Teruelo, autor de 'Análisis de Feminicidios de Género en España 2000-2015', insiste en que el sistema oficial falla

38 españolas han sido asesinadas en lo que va de año. Han muerto a manos de sus parejas o, sobre todo, de sus ex. El asesinato se produjo en pleno proceso de separación. La mayoría no había presentado ninguna denuncia previa por maltrato. De hecho, solo cinco tenían algún tipo de protección. Y no funcionó. Porque el sistema «falla», insiste el catedrático de Derecho Penal y criminólogo de la Universidad de Oviedo Javier Fernández Teruelo. Tal y como adelantó EL COMERCIO, el asturiano ya advirtió en marzo pasado, cuando presentó su 'Análisis de Feminicidios de Género en España 2000-2015', que «hay que cambiar el sistema para detectar el riesgo de feminicidio». Una posición que volvió a repetir ayer, cuando la Universidad de Oviedo hizo público su trabajo.

Se refiere él al sistema de vigilancia integral diseñado por el Ministerio del Interior y conocido como Viogen. Es un programa informático, que no solo se aplica únicamente en comisarías urbanas, sino que decide el grado de riesgo que tiene cada víctima de violencia machista tras responder ella a 16 preguntas.

Entre las cuestiones, se le plantea a la víctima de maltrato si su pareja tiene antecedentes suicidas, si bebe o consume estupefacientes. «La mayoría están mal configuradas, porque se basan en parámetros que no permiten determinar el riesgo de feminicidio», apunta Teruelo.

Vigilancia sin denuncia

Los fundamentos esgrimidos por el catedrático de la Universidad de Oviedo han tenido repercusión entre expertos tanto españoles como extranjeros. Muchos juristas hicieron suyas unas críticas que ya habían sido planteadas, ante las que el Ministerio del Interior respondió con un cambio en el VioGen, ahora con 39 cuestiones, pero que solo está de forma experimental en cuatro comunidades autónomas.

Sin embargo, duda Fernández Teruelo de la eficacia de los cambios «que no han sido dados a conocer», porque siguen dando prioridad a las respuestas de la víctima de maltrato «que acude a una comisaría», cuando la seña de identidad de la mayoría de las fallecidas «es que no había denunciado».

Por ese motivo, insiste en su propuesta de modificar el sistema de protección y adelantar la vigilancia «a las mujeres que inicien una separación de riesgo, pese a que no quieran denunciar». Tras analizar los mil feminicidios de los tres últimos lustros, concluye que «el asesino no tiene miedo a lo que le pueda hacer el sistema».