El Comercio

Belén Fernández.
Belén Fernández. / M. ROJAS

El Principado impondrá a los ayuntamientos la recogida separada de sobras de comida

  • «No es una opción, es una necesidad», urge la consejera de Medio Ambiente. El primer estudio de alternativas al horno estará este mes

El Principado lleva años animando a los ayuntamientos a poner en las calles un quinto contenedor, de color marrón, para recoger de forma separada los restos de las comidas y otros biorresiduos. De momento, solo nueve municipios están haciendo pruebas piloto. Su esfuerzo permitió el año pasado apartar 321 toneladas de una basura doméstica que, de otro modo, se hubiera sumado a otras 388.188 toneladas que acabaron directamente en el vertedero central de la región.

El avance es limitado y el tiempo apremia. En el año 2008, la Unión Europea aprobó una directiva que impone como objetivo llegar a 2020 reciclando el 50% de los residuos que los asturianos tiran desde sus casas. Ha pasado ya más de la mitad del tiempo concedido y Asturias sigue lejos de cumplir. «Estamos a más de 134.000 toneladas al año de recogida separada para lograr esa meta», calculó ayer la consejera de Medio Ambiente, Belén Fernández. A estas alturas, poner un cubo marrón al lado del verde (vidrio), azul (papel) y amarillo (envases) ya «no es una opción, es una necesidad», apuntó.

Son los ayuntamientos los que tienen la competencia en la gestión de los residuos y por ello Fernández señaló que «se tienen que implicar más, salvo en zonas rurales donde el compostaje doméstico es más rentable». Para los demás, la consejería va a «fijar el nivel exigible a cada municipio, atendiendo a su población».

Costes estimados

«Como apoyo a los ayuntamientos», la consejería ultima la redacción de un programa de recogida de residuos orgánicos que «estima costes de implantación y explotación y cuantifica los niveles de recogida alcanzables de implantar esas medidas». Para su elaboración se contrató en junio los servicios del estudio Geprecon, que se impuso al resto de aspirantes al ofrecerse a ejecutar el encargo por casi 55.000 euros, precio un 43% inferior al de salida. La nueva exigencia trae su propia zanahoria. La también presidenta del Consorcio de gestión de residuos (Cogersa) explicó que desde 2013 la entidad viene dando dos millones al año de subvenciones para comprar contendedores marrones y subvenciona la mitad del transporte del biorresiduo hasta las instalaciones de Serín. En la misma línea, el paso al frente en busca del reciclaje de las sobras llegará acompañado de «medidas económicas, un régimen tarifario y compensando los incrementos de coste».

Más de la mitad de la basura que muere en el vertedero son sobras de comida y otros biorresiduos, materiales que Cogersa puede reciclar en una planta que los transforma en compost. Para aprovecharlos, lo único que necesita es que los ciudadanos le entreguen la materia de forma separada al resto de desperdicios.

En obras «a finales de 2017»

Avanzar en el contenedor marrón reducirá la necesidad de un vertedero que, en estos momentos, está siendo ampliado para apilar los deshechos en altura, formando con ellos una montaña. Durante la última década las políticas sobre residuos han estado monopolizadas por los intentos del Principado para sacar adelante una incineradora que los jueces y la falta de apoyo político le han abortado por dos veces.

Ahora, como parte del pacto de investidura entre socialistas e IU, la consejería ultima un estudio de instalaciones alternativas a la incineradora. El primer borrador saldrá a consultas «este mes», y con las observaciones recabadas se formalizará un documento inicial para someterlo a consulta pública, según avanzó la consejera. Entre las opciones estudiadas están la higienización activa, el ecoparque, y la planta de combustible derivado de residuos. IU confía en que «a finales de 2017» la alternativa se transforme en obras.