El Comercio

La rampa de Pajares está al borde del colapso por el 'boom' de las mercancías

Una locomotora 251 tira de las mercancías por la rampa de Pajares.
Una locomotora 251 tira de las mercancías por la rampa de Pajares. / J. M. PARDO
  • Renfe eleva su récord histórico tras duplicar en siete años la carga que entra y saca de la región. La empresa se ve obliga a ampliar el horario de paso

Una de cada nueve toneladas que Renfe mueve en España pasa por Pajares, rampa inaugurada en 1884 y que está viviendo un auténtico 'boom' en el tráfico de mercancías. Según los datos de la compañía, por los 63 túneles que median entre Busdongo y Puente de los Fierros el año pasado entraron o salieron de la región 2,45 millones de toneladas. Es un 3,13% más que en 2014 y la mayor cifra al menos desde 1990, fecha a partir de la cual el observatorio Sadei empezó a recopilar las estadísticas.

La rampa vivió su momento más bajo en 2009, por culpa de la crisis, pero desde entonces ha duplicado el movimiento de mercancías. El protagonismo principal del auge es ArcelorMittal, y sus envíos de productos planos para la fabricación de unos coches que también están en boga. También la chapa para latas, o los carriles con los que se extiende la red de alta velocidad. El mix de productos incluye cereales descargados desde El Musel, así como carbón para la térmica de La Robla, y una salida regular de madera. En otras épocas, la rampa acogía un tráfico menos intenso en tonelaje aunque más variado en productos, con trenes que viajaban cargados de leche, por ejemplo.

El empuje de las mercancías está obligando a Renfe a hacer encaje de bolillos para poder meter todos los trenes que requiere en un trazado que es de vía única y cuenta con escasos apartaderos para que los mercantes se echen a un lado y dejen paso a los Alvia, regionales y cercanías.

Entre las soluciones aplicadas está una ampliación en el horario de los cerca de 40 maquinistas de mercancías de la base asturiana. Ahora los tráficos que salen de Trasona inician la marcha a las tres de la madrugada, para poder enfilar Pola de Lena antes de las cinco, un horario inusitado. Las necesidades de respetar la banda de mantenimiento no dan más margen.

«Estamos al límite, el embudo no da para más», confirman los maquinistas de ancho convencional consultados. La situación que vive la compañía es distinta en ancho métrico, esto es, el tradicional de Feve. Ahí la falta de maquinistas en cercanías desencadenó un centenar de supresiones en junio; Renfe solventó el problema poniendo al mando de los trenes a conductores de mercancías, al precio de desatender este servicio.

Los movimientos amenazan con socavar una rama, la de mercancías, en la que Feve aún se defiende. En 2015 por ejemplo los trenes de ancho métrico movieron dos millones de toneladas en Asturias, un 21% más que el año anterior y el mejor dato desde 2007. La merma de profesionales pone sin embargo en riesgo contratos como el que le liga a Alcoa, cuyas frecuencias se resintieron por la falta de maquinistas. Aunque la dirección ha prometido a los sindicatos que en enero pondría refuerzos, los representantes labores lamentan que la empresa no tiene ahora mismo capacidad para asumir tráficos.