El Comercio

«¿Su agresor tiene problemas laborales?»

  • El catedrático asturiano Fernández Teruelo señala en su análisis del VioGen los fallos de la herramienta clave para que una mujer tenga escolta policial

  • El cuestionario que activa el sistema de protección a las víctimas recibe duras críticas por su «ineficacia»

«¿Su agresor tiene problemas laborales?» «¿Bebe o consume drogas?» «¿Tiene tendencias suicidas?». A esas preguntas, y a otras trece, respondió Soraya Gutiérrez. Zaragozana de 37 años, madre de un niño de cinco y camarera de profesión, en 2015 denunció a su pareja por malos tratos. Probó, incluso, que él la mantuvo secuestrada. Pese a todo, el Sistema de Seguimiento Integral de casos de Violencia de Género, el VioGen, la herramienta que decide si una víctima de violencia machista necesita protección, determinó que el suyo era un caso de 'riesgo bajo'.

Pese a las pruebas que puso sobre la mesa y sus respuestas a las 16 preguntas del VioGen, metidas en el ordenador por el policía que la atendió, que la aplicación informática le otorgase esa calificación de 'riesgo bajo' la dejó sin vigilancia policial. El argumento esgrimido fue que, aunque quedaban probados los malos tratos, las persecuciones y los acosos, el hecho de que el agresor de Soraya Gutiérrez estuviera a 400 kilómetros la dejaba, de acuerdo a los parámetros del cuestionario, fuera de peligro.

Porque Miguel Moreno, su expareja, se fue a vivir a Valladolid. Una distancia que, sin embargo, el pasado 22 de febrero recorrió en su vehículo para plantarse, sin ningún obstáculo, ante el bar en el que ella trabajaba. Era la hora de apertura y sabía que estaría sola. Entró, la mató de un tiro y con la misma pistola se suicidó. Soraya Gutiérrez, calificada de 'riesgo bajo', fue asesinada.

Así lo recordó el catedrático de Derecho Penal de la Universidad de Oviedo Javier Fernández Teruelo durante la conferencia ofrecida en el aula magna de la facultad asturiana. Lo hizo dentro de las jornadas sobre violencia sexista organizadas por la Alianza Progresista Estudiantil. Ante un populoso auditorio dio cuenta de los resultados de su libro 'Análisis de Feminicidios de Género en España 2000-2015' que, tal y como adelantó EL COMERCIO, se ha convertido en el referente nacional de evaluación del VioGen.

Un examen el de Fernández Teruelo que la herramienta del Ministerio del Interior suspende claramente: «El sistema, aprobado en 2007, es manifiestamente mejorable. Con frecuencia no es capaz de discriminar los casos de riesgo extremo de los demás», asegura.

El profesor asturiano, también experto criminólogo, no lo dice por decir. Su radiografía a los mil feminicidios registrados entre 2000 y 2015 demuestran que «muchas de las asesinadas en los últimos años fueron calificadas como caso leve».

Eso, las que tuvieron la 'suerte' de entrar dentro del VioGen. Porque la herramienta del Ministerio del Interior solo está disponible «en ámbitos urbanos con Servicio de Atención a la Familia». Unas unidades de atención especializadas que, según el Ministerio del Interior, en Asturias solo están disponibles en las comisarías de Gijón, Oviedo, Avilés, Langreo, Mieres, Luarca y Pola de Siero. No obstante, Fernández Teruelo tiene claro que, aunque estuviera implantado hasta en el puesto de guardia más remoto del país, el VioGen tampoco evitaría feminicidios como de él se espera.

Preguntas inadecuadas

Lo dice porque considera «inadecuadas» la mayoría de las preguntas que plantea. «Son cuestiones que debe responder una mujer que llega en una situación vulnerable, tras una agresión que no es la primera, sino la gota que colma el vaso», dice Teruelo para justificar que la víctima no pueda explicar con claridad «si está en riesgo su vida o, incluso, si ha habido una agresión sexual. En casos de violencia continuada, el sexo se practica cuando él quiere, lo que ella opine no importa. Y una víctima agotada puede pensar que no hay agresión. Que es normal».

En su opinión, «si examinamos cada una de las dieciséis preguntas observamos que la mayoría están mal configuradas, pues se basan en parámetros que no permiten determinar si estamos ante un riesgo relevante de feminicidio».

Lo dice porque considera que muchas de las cuestiones parecen más encaminadas a justificar al agresor. «Qué importa si tiene problemas laborales o tendencias suicidas o si consume drogas o alcohol. Son cuestiones que no aportan nada para saber si es necesario proteger a la mujer que denuncia o no», considera el profesor asturiano.

Explica, además, que para la víctima «no es un proceso cómodo». Se lleva a cabo tras la denuncia «que nunca suele ser por la primera bofetada, sino por una gota que colma el vaso», y consiste en «un proceso largo y farragoso, con la lectura de mucha información y firmar entre 30 y 40 folios».

Se suicida o se entrega

Mientras, del agresor «se olvida» por completo el VioGen, precisa Fernández Teruelo. El actual y el futuro que plantea el Ministerio del Interior. Tras los evidentes fallos del programa, desde julio el Gobierno central prueba, de momento solo en cuatro comunidades, con otro compuesto por 39 preguntas.

«Aun siendo aparentemente mejor que el anterior, tampoco parece enfocado a determinar el riesgo de que se repita la agresión y no valora específicamente el de feminicidio», dice. Porque el documento «no identifica los perfiles del agresor».

Unos perfiles que sí reconoce el trabajo del asturiano: «Son individuos sin miedo a las consecuencias penales de sus actos», porque «uno de cada tres se suicida y el resto se entrega». Por ese motivo, plantea Fernández Teruelo, con el respaldo de agrupaciones juristas y especializadas en maltrato, la necesidad de «proteger a la víctima desde que denuncia». Hoy, cuando para el VioGen una asturiana está en 'riesgo extremo' de feminicidio, otras 1.144 también temen por su vida.