El Comercio

«Las chicas jóvenes no son conscientes de que están sufriendo violencia de género»

  • La jefa de la Oficina de Políticas de Igualdad y la abogada del Centro Asesor de la Mujer de Gijón piden integrar la sensibilización en el currículo escolar

Creen que las múltiples llamadas de su novio, los enfados por no contestarle al móvil y los celos que eso le pueden genera es amor. Pero no lo es. Es control. Es otra manera más de violencia de género. Sin embargo, las chicas jóvenes no lo sienten así. «Lo asocian a personas mayores y a las palizas. Creen que no les pasa a ellas y que, como su novio las quiere mucho, las controla. Tienen asumido ese dicho de ‘el que bien te quiere te hará sufrir’». Lo dijo la jefa de la Oficina de Políticas de Igualdad de Gijón, Felisa Soria, ayer, durante el taller que impartió con la abogada del Centro Asesor de la mujer de la ciudad, Eva Lázaro, sobre la prevención y detección de la violencia de género en las aulas, al que asistieron treinta docentes de Primaria y Secundaria. «El resultado es que se aíslan. Las amigas, en cambio, sí lo ven, pero no las quieren escuchar, y las familias y los centros educativos muchas veces no se enteran». A esa asfixia en redes sociales –que «está invisibilizada»– se une que son también víctimas de abusos sexuales. «Porque los chicos entienden que, si les quieren, tienen que tener relaciones y sin condón, por lo que se están arriesgando a sufrir enfermedades de transmisión sexual, embarazos no deseados muy tempranos y falsos consentimientos. Aparentemente ‘ella ha querido’, pero no es así». Lázaro corrobora sus palabras. «A mí lo que más me preocupa es que las chicas jóvenes no son conscientes de estar sufriendo violencia de género y las consultas más frecuentes en el Centro Asesor de la Mujer son de los padres, porque sospechan o tienen el convencimiento de que su hija sí es una víctima de su novio. Una amiga les ha puesto sobre la pista, pero la joven lo niega, y trabajar con la adolescente cuando no reconoce el problema que está sufriendo es francamente difícil».

Ambas lamentan que «siendo adolescentes mejor formados contra los comportamientos discriminatorios (han recibido alguna sesión sobre ello) se esté produciendo un cambio de ciclo en el siglo XXI». Mucho tiene que ver con «los constructos sociales y culturales muy arraigados, llenos de estereotipos, y los micromachismos vigentes ( te hice las camas’, ‘te ayudé’...)». Por eso, hacen mucho hincapié en la «necesidad de incluir la igualdad de género en el currículo escolar, desde Infantil hasta Bachillerato, para que se trabaje de forma transversal en todas las materias. Los centros creen que son cuestiones que han de trabajarse en casa, pero las familias no tienen recursos». Su consejo a los docentes: «Ser muy observadores y estar atentos a los indicadores».