El Comercio

Un caza ruso sobrevoló la costa asturiana

Un caza ruso sobrevoló la costa asturiana
  • El vuelo pasó por todo el litoral atlántico europeo hasta el Estrecho de Gibraltar y obligó a activar aparatos de cinco países de la OTAN

Sobrevoló el Cantábrico, al norte de Gijón, pero fuera del espacio de soberanía española (12 millas), ya que pasó a unas cien millas náuticas, entrando en la zona de interés estratégico. Sin embargo, el vuelo que efectuó el pasado jueves un caza ruso Sukhoi-35 (Su-35) desde su base rusa, pasando frente a la costa noruega y rodeando las islas británicas hasta pasar por el sureste del Reino Unido, la costa cantábrica y siguiendo hasta el cabo portugués de San Vicente obligó al Ejército del Aire a activar dos aviones de combate F-18 –de las bases de Torrejón y Zaragoza– con el objetivo de «vigilar en la distancia» la actividad del aparato ruso, según informaron fuentes militares.

«Las aeronaves españolas mantuvieron vigilancia de las trazas –del caza ruso– sin necesidad de interceptarlo», explicaron las fuentes militares que subrayan que este tipo de misiones son rutinarias. Al llegar al cabo de San Vicente y siempre en aguas internacionales, el caza ruso dio media vuelta», siempre asistido por un avión cisterna para facilitar sus repostajes. Otras fuentes afirman que el caza llegó a sobrevolar la costa de Huelva y Cádiz hasta llegar cerca del Estrecho de Gibraltar y reemprender rumbo hacia su base.

Uno de los aviones de combate españoles F-18 fue enviado en paralelo con la frontera portuguesa (por Castilla y León, Extremadura y Huelva) para seguir la evolución del vuelo del caza ruso; mientras que otro se situó en la zona del golfo de Cádiz. Este tipo demisiones son conocidas en el argot militar como ‘scramble’ y son lanzadas para identificar la posición de una aeronave sospechosa.

Sin transpondedor

El aparato ruso, como es habitual en estos casos, no informó de su plan de vuelo con anterioridad, no llevaba activado su transpondedor ni respondió a las señales de identificación, una actitud que eleva la tensión militar. En el operativo, del que tenía conocimiento la OTAN, también participaron en territorio portugués uno o dos cazas F-16 de este país, que despegaron del aeródromo de Monte Real y siguieron al caza ruso durante casi una hora. Otros tres países de la alianza (Francia, el Reino Unido y Noruega) activaron también unidades de combate aéreo.

Este vuelo del caza ruso en aguas internacionales próximas a la zona de influencia de Portugal es semejante a los que con frecuencia se producen en los países bálticos (por ello la OTAN despliega allí una misión aérea) o últimamente en los países nórdicos. Fuentes militares estiman que además de una exhibición de capacidad tecnológica y militar, estos vuelos también cumplen la función de calibrar el tiempo de respuesta de las fuerzas aéreas de la OTAN.

Menos frecuente en la zona del Mediterráneo suroccidental, este vuelo se produce casi un mes después de que el grupo aeronaval del portaaviones ruso Almirante Kuznetsov atravesara el Estrecho de Gibraltar en su rumbo hacia Siria. Ya a principios de octubre, otros dos cazabombarderos Tupolev rusos obligaron a activar aviones españoles en las cercanías de Bilbao. El Ministerio de Defensa restó importancia en ese momento a la incursión aérea. Es más, tras conocerse el incidente de estos dos últimos aviones, Francia confirmó que a principios de 2016 detectó un submarino nuclear ruso cuando patrullaba en aguas del Golfo de Vizcaya, en lo que fue la primera localización hecha pública de un submarino ruso en este sector de la zona de influencia marítima de la OTAN desde el final de la Guerra Fría.

Putin y su poderío

El presidente ruso se encuentra inmerso en un momento especialmente tenso en lo referente a las relaciones internacionales. El final de la Presidencia de Barack Obama en Estados Unidos se está viendo alterado por las discrepancias con Rusia en el conflicto de Siria, con un especial tensión con Turquía. Queda por ver cómo será la relación entre Rusia y Estados Unidos una vez que, el próximo 20 de enero, Donald Trump dé el relevo a Barack Obama, jurando su cargo como 45º presidente de EE UU.

Sin que esté confirmada una relación directa, lo cierto es que en los últimos meses la Armada rusa y su fuerza aérea han incrementado su actividad, o al menos la han hecho más evidente, en la zona de interés estratégico de los países de la OTAN.