El Comercio

«Mató a mi hija y quiso quitarme a mi nieto»

  • Loli Prieto sigue en pleitos con su exyerno diez años después del brutal asesinato de Desireé

  • «Para no pagar la pensión quiso quedarse con la tutela del bebé, pese a que está condenado a 19 años por apuñalarle y darlo por muerto»

Desde agosto, duerme toda la noche. No mucho, pero sí más de las dos horas que, como máximo, descansó cada día en los últimos diez años. Pero en agosto pudo, por fin, cumplir la última voluntad de su hija: que sus restos fueran incinerados. «No perdonaré al juzgado que no me haya devuelto el cuerpo de mi hija hasta diez años después». De una de sus tres hijas, en realidad. De la que la ha convertido a ella y a su nieto, un niño de 12 años, en rostros conocidos en la lucha contra la violencia de género. Porque Loli Prieto es la madre de Desirée Prieto. La joven que, en 2006, fue brutalmente asesinada por su expareja en el barrio gijonés de Portuarios.

José Manuel Suárez Delgado tenía, en aquel momento, 50 años. Su expareja solo 22. El bebé de ambos, dos años. Ella había rehecho su vida tras tres años de sufrir malos tratos. Nuevo empleo y nueva casa. El 13 de julio, tras salir de su trabajo, acudió a casa de su ex a buscar a su bebé. Nunca salió de allí. «Me pareció raro no verla pasar con el nenu, pero cuando me llamó una amiga para decirme que habían quedado en ir a la Semana Negra y ella no aparecía, supe que pasaba algo malo».

Ese 'algo malo' que aventuró Loli Prieto se lo confirmó la hija que José Manuel Suárez Delgado tuvo con otra mujer. «Como el móvil de mi hija no daba señal, la llamamos para preguntar por su padre. Y me dijo que le había dejado una cartina y le había dicho que iba a hacer algo malo. Nunca entenderé por qué no llamó a la Policía». Sí lo hizo Loli Prieto. Eran las 22 horas del 13 de julio de 2006. Cuando los agentes entraron en la vivienda del ex de su hija a ella ya no la dejaron pasar. «La había cosido a puñaladas. Y al bebé, también. Luego se hizo unos cortes superficiales en la muñeca y se acostó con él. Lo dejó por muerto».

Solo 17.000 euros

Pero el bebé tenía otros planes. Hoy es un buen estudiante de 12 años sin secuelas de aquel año que pasó lleno de puntos y vendas. Un adolescente «muy concienciado contra la violencia de género, es el defensor de todas sus compañeras», que vive gracias y exclusivamente a la lucha de su abuela. Porque, tras no lograr matarle, su padre intentó, ya desde la cárcel, no pasarle la pensión de alimentos. «Mató a mi hija y quiso quitarme a mi nieto. Para no pasarle la pensión, quiso quedarse con él. Pidió la tutela del bebé, pese a que está condenado a 19 años por intentar matarle».

De hecho, deberá cumplir esos 19 y otros 25, los que le impusieron por el asesinato de la infortunada joven. Además, cumplida la pena tiene una orden de alejamiento de diez años de su hijo «que no quiere saber nada de él». No obstante, Loli Prieto tiene claro que, en algún momento, el hoy adolescente «puede querer hablar con su padre. Yo no me opondré, porque siempre pensé que es a mi nieto a quien tiene que dar explicaciones ese individuo».

Entre las explicaciones, puede sumar por qué se declaró insolvente, con lo que privó a su hijo de la indemnización de 131.800 euros a que le condenó el juez. Solo recibió el pequeño 17.000 euros. Y después de que la abuela mantuviera otra batalla legal. «Afortunadamente, a mi nieto no le falta nada. Su familia trabaja para que tenga de todo».

Y, sobre todo, para que esté seguro. «Estoy en contacto permanente con abogados, sobre todo con Eva Lázaro, del Centro Asesor de Gijón, para evitar que disfrute de permisos ni se acoja a ningún beneficio».

Una ONG de apoyo

Porque Loli Prieto no solo alza la bandera contra la violencia machista, sino, también, «por el cumplimiento íntegro de las condenas para los asesinos. No soy como él, no pediré que le apliquen, ni a nadie, la pena de muerte, pero sí deberíamos tener cadena perpetua. Mientras no la haya, quiero que esté en la cárcel todo el tiempo que le ha condenado el juez: 44 años».

Todos en el penal leonés de Mansilla de las Mulas, donde él cuenta una versión diferente de lo ocurrido. «Una noche nos encontramos con un reportaje sobre esa prisión. Y allí le vimos, en la cocina, contando que estaba allí porque le culpaban de haber matado a su mujer».

Para que la historia no se olvide, Loli Prieto prepara una ONG para prevenir malos tratos. Una que llevará el nombre de Desirée Prieto. «Tengo muchas cosas que aportar para ayudar a otras en mi situación. Mucha energía». Quizás porque desde agosto, ya duerme por la noche.