El Comercio

Las alternativas a la incineradora requieren un nuevo vertedero

  • Los técnicos proponen tres posibles ubicaciones, una de ellas situada al norte de Campañones, en Corvera, aunque es la menos valorada

Los vecinos de Serín y alrededores no se librarán, al menos de momento, de tener un vertedero delante de casa. Es lo que se desprende de las declaraciones que realizó ayer la consejera de Infraestructuras, Ordenación del Territorio y Medio Ambiente, Belén Fernández, antes de presentar el estudio de alternativas a la incineradora que ya adelantó EL COMERCIO. «Las cinco alternativas comportan la necesidad de un vertedero. Eso sí, un vertedero para un resultado final que no será el mismo que el actual, pues toda la materia que se vierta estará sometida a un proceso de tratamiento previo que reducirá la cantidad de materia orgánica. Es decir, no habrá apenas olores y no se va a generar biogás», aseveró.

Sin embargo, reconoció, «será, en definitiva, un vertedero» que tendrá que alojar, anualmente, entre 120.084 y 243.593 toneladas de residuos no valorizables estabilizados, en función de la alternativa a la incineradora que finalmente resulte seleccionada. Una cantidad, recalcó Fernández, sensiblemente inferior a «las aproximadamente 520.000 toneladas de residuos en bruto, sin tratar de ninguna manera, que se vierten en la actualidad en el valle de la Zoreda».

A la necesidad de un nuevo vertedero, se añade otra más: la de un área de almacenamiento temporal para los residuos estabilizados o esterilizados y los combustibles sólidos recuperados (CSR) generados durante los tratamientos, con capacidad para dos años. El almacenamiento se realizará en balas, con una ocupación que permita su manejo para su aprovechamiento ulterior.

En el borrador del Plan de Residuos 2016-2024 de la Consejería se proponen tres posibles ubicaciones para el nuevo vertedero: al norte de Campañones (Corvera), sobre el vertedero central actual o en el depósito de inertes del Consorcio de gestión de residuos (Cogersa). Los técnicos rechazan la primera vía y aconsejan la segunda, lo que permitiría alojar 2,1 millones de metros cúbicos. No estiman, sin embargo, cuánto tiempo duraría esa solución y dónde habría que buscar la siguiente ubicación. No deja de resultar llamativo que el Principado haga ahora esta propuesta después de defender durante un lustro la urgencia de la incineradora ante la imposibilidad de ampliar el vertedero.

Clasificación manual

Cabe destacar que las cinco alternativas a la incineradora seleccionadas -tratamiento mecánico-biológico, higienización, fabricación de combustible sólido recuperado o de combustible derivado de residuos, la pirólisis y el tratamiento biológico-mecánico- exigen dedicar entre veinte y ocho millones de euros a levantar plantas de clasificación bruta. Esta separación de residuos a mano apenas logra recuperar, según se recogía en el Plan de Residuos 2014-2024, un 7% de los desperdicios que se procesan. Su escaso rendimiento llevó a Cogersa a adoptar en enero de 2014 el acuerdo de que no acometería la construcción de dichas plantas, aunque lo sugiriera la consejería.