El Comercio

Regreso a la comunidad

Miguel García, Paloma Rodríguez, Nieves Fernández, Asunción Rodríguez y Baudi Lozano, en el Auditorio Príncipe Felipe.
Miguel García, Paloma Rodríguez, Nieves Fernández, Asunción Rodríguez y Baudi Lozano, en el Auditorio Príncipe Felipe. / MARIO ROJAS
  • La asociación Axuntase pretende construir 32 viviendas con zonas comunes y basadas en la autogestión

Recuperar la vida en comunidad y la ayuda mutua «que nunca debieron perderse». Es lo que proponen desde la asociación Axuntase, donde trabajan desde hace dos años en un proyecto de casas autogestionadas para las que actualmente están buscando ubicación y que ayer presentaron dentro de sus segundas jornadas 'Decidiendo nuestra forma de vivir', celebradas en el Auditorio Príncipe Felipe de la capital.

«Nuestra intención es constituir una cooperativa de servicios asistenciales y de consumo, de iniciativa social y sin ánimo de lucro, por medio de la cual fundaremos un complejo residencial y asistencial constituido por habitáculos para una o más personas e instalaciones comunes», explica a EL COMERCIO la secretaria de la entidad, Asunción Rodríguez. La idea, reconoce, comenzó a rondar por sus cabezas hace más de veinte años, pero no fue hasta 2014 que se sentaron para hablarlo en serio. «Nuestra intención es construir 32 apartamentos de unos 50 metros cuadrados integrados en un recinto en el que también habrá servicios comunes como cocina-comedor, lavandería, biblioteca, sala de usos múltiples... Nos encantaría también disponer de huerto y jardín. La idea es utilizar materiales de bioconstrucción e intentar promover un menor consumo de energía que, en todo caso, procedería de fuentes renovables», indica Rodríguez. Tras visitar una veintena de localidades, se encuentran a la espera de recibir las respuestas de sus respectivos ayuntamientos.

Entre 36.000 y 145.000 euros

En la actualidad, la asociación está conformada por unas cuarenta personas, aunque ya fueron más de 150 las que se interesaron por el proyecto, que tendría un coste de entre 36.000 y 145.000 euros por vivienda, en función del terreno elegido, los materiales y demás variables. «Ésta no es la típica cooperativa, aquí las viviendas no pertenecen a los cooperativistas, sino a la entidad, y ellos tienen el derecho de utilizarlas. Si desean irse, podrían recuperar su inversión, pero jamás vender su apartamento, pues nuestra intención es luchar contra la especulación», señalan desde Axuntase. El suyo, recalcan, es un proyecto intergeneracional. «Nos encantaría que en la comunidad hubiese de todo: gente mayor, de mediana edad, parejas con niños... Al fin y al cabo, el ser humano es interdependiente y gregario y desde la comunidad todo es siempre más sencillo», explica Rodríguez.

Ideas que ya son realidad en lugares como Torremocha de Jarama, una pequeña localidad madrileña que en junio de 2013 vio aumentada su población con la llegada de los 83 cooperativistas de Trabensol. Cada uno tiene su apartamento, utilizan energía geotérmica y disponen de infinidad de actividades, desde el senderismo al yoga, pasando por el teatro y las danzas del mundo. También pusieron en marcha una red solidaria en el pueblo que ayuda a personas que pasan por un mal momento y da acogida a una familia de refugiados.