El Comercio

«Tengo dos hijos por los que seguir adelante»

«Tengo dos hijos por los que seguir adelante»
/ Mario Rojas
  • Silvia Brugos sobrevivió al ataque machista más cruento de Asturias, con tres muertos y dos heridos

  • En 2011, su ex mató a su pareja, a su padre y a su hermano, la hirió a ella y a su madre. Hoy, la exedil de Degaña lanza un mensaje de esperanza a las víctimas de maltrato

No se conoce un caso de violencia machista como el suyo. En una región en la que, desde 2003, se contabilizan 22 mujeres asesinadas por sus parejas o ex, el de ella es diferente. Pese a que sobrevivió, el de Silvia Brugos fue el más cruento. Una cicatriz le recuerda cada día a la exconcejala socialista de Degaña que su exmarido le perforó el pulmón. El mismo día en que, sin rozárselo, él le rompió el corazón.

Porque en la madrugada del 23 de mayo de 2011, José Manuel Álvarez, minero leonés de 42 años, padre de dos hijos, de 6 y 10 años, decidió salir de la casa en la que siempre vivió. En la que compartía con su madre, viuda, en Caboalles de Abajo (León). Decidió, también, recorrer con su coche los casi veinte kilómetros que le separaban de la casa que sus exsuegros, Manuel Ángel Brugos, de 61 años, e Isabel Rodríguez, tienen en Degaña.

Una vivienda en la que, desde hacía tres años, además de su hijo, Roberto Brugos, de 33 años, había vuelto a vivir su hija Silvia. Ella y sus hijos. Los que tuvo con Álvarez. Con quien estuvo trece años casada. Con quien descubrió el amor y la maternidad, pero, también, el infierno. El de unos malos tratos nunca denunciados. Un infierno del que salió con el apoyo familiar, con su incorporación al mundo laboral, al que nunca le había permitido acceder su exmarido, y al de la política.

Porque Silvia Brugos resultó elegida concejala de Degaña por el PSOE el 22 de mayo de 2011. Tras la larga y emocionante jornada electoral, se fue a dormir a casa. Feliz. Con sus hijos. Con su familia. Con su nueva pareja, el profesor Jorge Marqués.

Él, de 33 años, fue la primera víctima de Álvarez. Porque tras aparcar el coche ante la casa de sus exsuegros, pinchar las ruedas de los vehículos de la familia, allanó la morada. Se plantó en la habitación de su ex y comenzó a apuñalar al infortunado profesor. A las 5.45 horas se registró la primera llamada a emergencias. Hubo dos. Tanto Silvia como su hermano Roberto daban cuenta de una masacre. Una que se llevó por delante a la nueva pareja, al padre y al hermano de Silvia. Y que la dejó a ella y a su madre malheridas. Todo ante los gritos de sus pequeños.

«Sentía que no valía nada»

Las hemerotecas recogen los datos más escabrosos de un suceso que fue juzgado en enero de 2014. A él asistió, íntegramente, Silvia Brugos. Sin derramar una lágrima. Porque ella se ha alzado como una superviviente. Una que ha superado el mayor atentado machista en Asturias. Una que, apenas dos semanas después de la brutal agresión, aún convaleciente, acudió al Consistorio de Degaña a jurar su cargo de concejala. Una que ha levantado muchas veces la bandera contra la violencia sexista y que hoy quiere dejar claro, desde EL COMERCIO, que acabar con esta lacra es #CuestiónDeTodos.

«Solo la RAZÓN erradica la violencia. Conciencia, educa. Le puede pasar a tu hija, hermana, madre, amiga...Ayúdalas. Ayúdanos», ha escrito en la pancarta malva que, desde el pasado día 20, han levantado en Asturias decenas de personas, encabezados por el presidente regional, Javier Fernández.

No le gustan a Silvia Brugos las entrevistas. No quiere que los focos vuelvan a ponerse sobre ella, ni remover un pasado que ha dejado atrás por completo, pero sí tiene claro que hay muchas que, como ella hace una década, hoy viven con una pareja que las hace sentir «que no vales nada. Me miraba en el espejo y decía 'Madre, qué fea soy'. No salía, no hablaba, el médico me diagnosticó ansiedad».

Pero no lo era. Y la exconcejala socialista quiere poner el acento sobre esas diagnósticos equivocados. «Tenemos que estar atentos a las señales, esto nos puede pasar a cualquiera». Y de esto, «se sale». Ella no mira atrás. «Tengo dos hijos por los que seguir adelante», asegura, convencida de que el nuevo domicilio, lejos de Degaña, está permitiendo a sus pequeños crecer felices.

«Hay que dar el paso»

No se reconoce como 'superwoman'. «Es muy duro. Hay momentos muy malos, pero hay que ser fuerte y enfrentarse a cada día. Buscar una esperanza». Ella la tiene en sus hijos y en su madre. La que, como ella, se alzó sobre sus heridas para despedir a su marido, a su hijo y a su nuevo yerno en el funeral celebrado tres días después de la agresión. La que acudió con ella al pleno para verla jurar como concejala y la que la acompañó al juicio para comprobar como caía todo el peso de la ley, 89 años de condena (40 de condena efectiva que el Supremo bajó luego a 30), sobre quien quiso, según los forenses, «causar el mayor daño posible». Y si ese daño era ver a su exmujer hundida, José Manuel Álvarez no lo consiguió. Trabaja ella ahora en lograr que las víctimas tengan más protección. Reconoce que ella no denunció. «Pensé que eran cosas pequeñas. ¿Cómo iba a decir que me seguía al trabajo?» dice sin ocultar que, además, temía por sus hijos.

Pero, lo tiene claro. «Hay que dar el paso». Uno que implica a toda la sociedad, no solo a la mujer que sufre malos tratos. Está convencida de que «no cambiará nada mientras el entorno del agresor le siga protegiendo», por eso, repite: «Le puede pasar a tu hija, hermana, madre, amiga...Ayúdalas. Ayúdanos». Acabar con la violencia machista es #CuestiónDeTodos.