El Comercio

150 asturianos buscan su origen biológico

150 asturianos buscan su origen biológico
  • El Principado presta ayuda a las personas dadas en adopción y familiares que solicitan información sobre sus orígenes y descendientes

  • En la última década ha crecido la cifra de jóvenes adoptados que quieren conocer su pasado

Conocer de dónde viene uno mismo forma parte de la naturaleza humana. La mayoría conoce sus orígenes porque ha crecido entre los de su sangre. Pero las personas adoptadas no lo tienen tan fácil y aunque muchos no muestran interés alguno en rebuscar entre los archivos para encontrar a su familia biológica, en otros sí nace esa inquietud por seguir las huellas que les conduzcan a sus ascendientes. Y lo mismo ocurre en el otro sentido: padres naturales que desean reencontrarse con el hijo dado en adopción. 147 asturianos solicitaron la ayuda del Principado para conocer sus orígenes o saber de su descendencia desde el año 2005, según los datos recopilados por el Instituto Asturiano de Atención Integral a la Infancia (IAAII).

Tal y como recoge este organismo, dependiente de la Consejería de Servicio y Derechos Sociales, el deseo de conocer el rastro de la familia biológica se trata de una demanda constante en el tiempo. Según un estudio nacional realizado en 1987, solo 17 personas demandaron conocer sus orígenes en ese año. El interés creció notablemente a raíz de un hecho ocurrido en 1995: un periódico local de Pamplona publicó un listado con los nombres de los antiguos miembros del orfanato de la ciudad. Entonces, cientos de personas recibieron en sus casas fotocopias de sus partidas de bautismo, que daban a conocer su identidad biológica.

Petición también de adultos

Esta revelación hizo surgir un movimiento de personas que querían conocer sus lazos de sangre. Las cifras hablan por sí solas. Frente a las 17 personas que pidieron información sobre sus orígenes en toda España hace casi tres décadas, solo en Asturias, el año pasado, presentaron esta solicitud trece. Suponen casi la mitad de la adopciones realizadas en la comunidad en el mismo período temporal, que sumaron 28. La mayoría de las solicitudes fueron registradas por personas adoptadas que querían acceder a su expediente de protección y a todos los datos de su historia, así como establecer relación su familia biológica.

En concreto, nueve adoptados (cinco hombres y cuatro mujeres). Cuatro de ellos con edades comprendidas entre los 18 y los 22 años; otro par entre los 28 y 32 y los 38 y 42 años, y uno más de entre 43 y 47. No solo las personas dadas en adopción pueden recurrir al servicio de búsqueda de los orígenes. También los padres biológicos, tanto los que renunciaron al cuidado de sus hijos en el momento del nacimiento y no fueron reconocidos como aquellos que sí lo fueron y que, luego, por diferentes motivos, fueron entregados en adopción.

En 2015, una madre que sí había reconocido a su bebé pidió al Principado información sobre su paradero. Lo mismo hizo una hermana biológica. Los dos expedientes restantes corresponden a dos solicitudes que no encajaban con los criterios de la búsqueda de orígenes de menores adoptados, a juicio del Principado. Por ello, una fue derivada al Archivo Histórico y la otra al Servicio de Mayores, Diversidad Funcional y Autonomía personal. En 2005, fueron 21 los asturianos que demandaron conocer más detalles sobre su pasado. Desde entones, la cantidad se ha mantenido entre las nueve y las diecisiete peticiones anuales.