El Comercio

El Principado plantea alternativas a la incineradora que descartaba en 2013

  • Exigen una instalación que Cogersa rechazó financiar por deficitaria. Malestar entre los técnicos que llevan años apoyando el horno

El acuerdo de investidura con IU ha obligado a la Consejería de Medio Ambiente a adentrarse en el revisionismo. En abril contrató a Ambinor para actualizar el plan de residuos 2014-2024 que la misma empresa elaboró tres años antes. Entonces los técnicos de la consultora analizaron la situación de la región, las tecnologías existentes, y concluyeron que lo aconsejable era una incineradora de 310.000 toneladas, que estimaban en 202 millones.

Ahora el encargo pasaba por plantear «al menos seis modelos de gestión en los que podrán combinarse distintos tipos de tratamiento intermedio». Son once las tecnologías al margen del horno analizadas y gran parte de ellas ya fueron consideradas y desechadas por Ambinor en su examen de 2013. La pirólisis por ejemplo, la describía como un tratamiento «térmico de los residuos, orgánicos o con elevado contenido de carbono» sometidos a temperaturas de entre 500 y 800 grados, «lo que provoca la descomposición de la materia orgánica y la obtención de tres fracciones principales», gas y aceite de pirólisis y residuos sólido. El problema, dijo, es que «esta tecnología no está muy representada en Europa en la actualidad, encontrándose aun en fase de desarrollo y solamente con una planta en funcionamiento en Alemania y algunos proyectos en EE UU y Japón». Sobre el papel da mejor rendimiento y controla más las emisiones, pero «uno de los principales factores limitantes hasta la fecha para su desarrollo radica en los elevados costes tanto de inversión como de operación».

La gasificación, otra de las alternativas que Medio Ambiente le ha pedido que vuelva a valorar, somete al desperdicio a un proceso de combustión hasta reciclarlo como gas. Usa un 25% del oxigeno que emplea una incineradora y exige acciones de preparación de la materia. Entre los inconvenientes por las que la descartó, está precisamente la «elevada dificultad del pretratamiento», la aparición de alquitranes al enfriar el gas, y la «falta de referencias» dado que es una tecnología emergente.

Los tratamientos biológico-mecánicos también jugaron su papel en el plan de residuos original. De ellos se decía que aplicados a la basura, permitían desecarla, cribarla, tamizarla y compactarla, hasta hacer de ella un Combustible derivado de residuo (CDR), materia de alto poder calorífico con la que alimentar las calderas de las cementeras y los altos hornos. La tecnología mecánico-biológico por su parte intensifica el proceso y produce un Combustible Sólido Recuperado (CSR), un compuesto «de mayor eficiencia y calidad que el CDR». Estudiado el asunto, los asesores comprobaron en 2013 que en Asturias hay industrias como para que el tratamiento biológico-mecánico juegue algún papel, y propusieron una planta capaz de tratar 26.000 toneladas. Sucede parecido con el compostaje y la biometanización, repensados ahora e incluidos a menor escala en 2013.

Es decir, de las once tecnologías que el Principado pidió ahora estudiar, cuatro ya fueron analizadas en su momento, con el resultado de que tres se desecharon (pirólisis, gasificación y tecnología mecánico-biológica) y tres tuvieron el visto bueno, pero como apoyo a la incineradora.

Las novedades del actual examen residen en la higienización, la valoración térmica-material, la fabricación de combustibles de segunda generación, y el biorreactor. La primera es utilizada en el modelo que aplica Rivas Vaciamadrid, y hacia el que lleva tiempo mirando IU para defender posibilidades distintas al horno. De las cinco opciones finales que propone Ambinor, es la que tiene un mayor coste, con 92,5 millones.

Las cinco por cierto incluyen plantas de producción de combustibles que multiplican hasta por ocho a la propuesta en 2013. También exigen dedicar entre 20 y ocho millones a levantar plantas de clasificación bruta, un tipo de instalación que, según el viejo plan, apenas recupera un 7% de los desperdicios que procesan. Su escaso rendimiento llevó al Consorcio de gestión de residuos (Cogersa) a adoptar en enero de 2014 el acuerdo de que no la acometería por mucho que lo sugiriera la consejería.

Ambinor desliza un matiz de consideración en el trabajo. Recuerda que en 2013 su examen concluyó en que la incineradora era la mejor opción. Ahora subraya que sigue siendo una solución «viable» si se le añade una planta de pretratamiento, pero deja esta idea sin desarrollar. Según advierte, esta omisión «podría comportar una deficiencia legal» de la revisión si se persiste en ella. La legislación estatal obliga a considerar todas las opciones, lo que incluye el horno.

Quince años de debate

Cogersa redactó en 2001 un plan de futuro que, por primera vez, concluyó en que la alternativa óptimo era la incineradora. La Federación Socialista Asturiana (FSA) asumió esa solución y ha sido la única formación que de manera estable le ha prestado su respaldo, incorporándola en su programa electoral. El PP por su parte la apoyó en el plan de futuro, sus representantes municipales votaron a favor de contratar la obra en 2010, pero ello no impide que en determinados momentos critique a los socialistas por «meter la incineradora con calzador», según reciente expresión.

Además del aval de los estudios de Ambinor, la posición de los socialistas ha contado durante estos años con el respaldo de parte de los técnicos de la consejería y el consorcio. Entre estos especialistas existe ahora malestar y rechinar de dientes; consideran que razones de conveniencia política están demorando, una vez más, una obra que juzgan inevitable y menos lesiva para el erario que las que ahora vuelven al debate.

Como marca la legislación, la consejería somete ahora un documento inicial del nuevo plan de residuos a los ayuntamientos. Mientras Asturias reabre de nuevo el debate, la diputación de Guipúzcoa aprovecha la pérdida de influencia de Bildu para sacar adelante una incineradora paralizada durante años. La adjudicará el diciembre y tendrá capacidad para combustir 163.000 toneladas.