El Comercio

«Saber de dónde venimos responde a una necesidad natural», afirman los expertos

«Todas las personas necesitamos saber quiénes somos. De un modo u otro, a lo largo de nuestra vida nos vamos respondiendo a esa pregunta». Así explica María Riega, trabajadora social y mediadora familiar que forma parque del equipo de Sumando -gabinete de intervención psicológica y social-, cómo surge la inquietud por conocer cuál es la raíz de cada uno. «Saber de dónde venimos o los orígenes de nuestra familia responde a una necesidad natural», asegura.

Riega hace un símil con un juego de construcción. En el caso de las personas que han sido adoptadas es indispensable rebuscar para encontrar las nuevas piezas que les permitan completar la figura de su identidad. «La necesidad está ahí pero cada uno la va a ir cubriendo de forma diferente. Unos antes y otros después. Algunos al llegar a la adolescencia y otros ya de adultos, a veces también por el temor a hacer daño a sus padres», indica. En cualquier caso, es fundamental que exista «un clima de diálogo y comunicación abierto en casa» para que los niños y adolescentes pueden construir su identidad. Lo habitual es que estas preguntas surjan en la etapa adolescente.

Búsqueda por internet

«Mientras eres pequeño son tus padres los encargados de cuidar de tu historia, pero en la adolescencia muchos sienten la necesidad de hacerla suya», apunta Riega. No obstante, la forma de cubrir esa necesidad es diferente. Si la persona adoptada llegó de otro país, señala la experta, la búsqueda comienza, a menudo, en internet, ya que las nuevas tecnologías son potentes herramientas para buscar información. También acuden, con frecuencia, a «aquellas personas que fueron relevantes en su pasado: educadores de centros, por ejemplo, o la propia Administración del país de origen». De la misma manera sucede en los casos de adopción nacional.

«Ahí está la responsabilidad de las Administración pública competente de cada comunidad autónoma: apoyar y ayudar a gestionar la información que los jóvenes y/o adultos adoptados les demanden sobre su historia previa», destaca la mediadora social. De cualquier manera, subraya, que alguien quiera saber detalles acerca de su procedencia «no implica necesariamente que quiera conocer a personas de su pasado. Cada uno recorre su propio camino».