El Comercio

«Estamos hartos de que nos cuenten la misma historia de siempre y que todo siga igual»

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Raúl López y Loli Martínez, junto a la problemática ladera. / Á. S. C.

Los vecinos afectados por las obras de la variante de Pajares ya no pueden más. Expropiaciones de fincas, atascos de las tuberías y suciedad en las calles de Campomanes son solo algunos de sus problemas. «Llevamos doce años soportando las consecuencias de unos trabajos que no avanzan. Ya estamos hartos», detalla la presidenta de la Asociación de Vecinos de Campomanes, Loli Martínez.

Las quejas de los habitantes de esta localidad del concejo de Lena se multiplican cada vez que hay algún movimiento de tierra, proveniente de los trabajos para que el AVE pase por esta zona. Los vecinos no comprenden que se haya aprobado una obra en una ladera que siempre ha dado problemas. «Lo sorprendente es que hayan hecho la vista gorda. Ya se sabía de antemano lo que iba a pasar. Lo triste es que sigan tirando el dinero en un proyecto que es inviable y que los afectados no vean un duro», confiesa Martínez.

Los vecinos quieren dejar claro que no están en contra de que se construya la variante de Pajares, pero sí discrepan con la manera en que estas obras se están llevando a cabo. «Piensan que pueden tomarnos el pelo y no lo vamos a consentir. Estamos muy cansados y ya no podemos más», apunta otro de los afectados, José Ignacio Blanco, quien hace meses se puso delante de más de veinte camiones, que a diario atravesaban Campomanes, en señal de protesta. «No puede ser que cada dos por tres tapen caminos públicos, por donde tenemos que pasar a diario, y que me entre el agua y el barro en casa por culpa de los camiones», se lamenta.

Uno de los residentes de la zona más afectados por las obras de la variante es Raúl López. «Llevo luchando desde el año 2006, cuando comenzaron a quitarme terrenos. Yo vivo de ello, ya que tengo ganado. Y va a llegar un día que no tenga espacio para la vacas», explica enfadado.

Todos coinciden en la equivocación del proyecto. «Esta obra se está encareciendo mucho. Está generando una serie de gastos que vamos a acabar pagando los menos indicados», apunta Raúl mientras revisa el estado de uno de sus terrenos, donde tiene un cebadero para los animales, y del que le quieren expropiar la mitad. Otra queja de los vecinos es la falta de explicaciones sobre la situación que viven desde hace más de una década. «En vez de ir para adelante vamos para atrás. Estamos cansados de que nos cuenten siempre lo mismo», sostiene Loli Martínez.

Ante esta situación, la paciencia de los habitante de Campomanes y de la zona afectada por las obras se está agotando. Ya no ven futuro a un proyecto que cada año, según los afectados, genera más problemas y más dudas acerca de que la alta velocidad pase por Asturias.