El Comercio

«No filtré nada a nadie, ni casos ni preguntas del examen»

El médico Victoriano Cárcaba, en Gijón, tras la entrevista con EL COMERCIO.
El médico Victoriano Cárcaba, en Gijón, tras la entrevista con EL COMERCIO. / JORGE PETEIRO
  • El médico internista habla por vez primera de la polémica generada en torno a la OPE de 2011, y que ha llevado al Sespa a revocarle del cargo

  • Victoriano Cárcaba Exdirector de Medicina Interna del HUCA

Victoriano Cárcaba (Oviedo, 1959) pasará a la historia de la sanidad por haber sido el médico de la región que diagnosticó el primer caso de sida en Asturias. Fue en mayo de 1985, en unos años en los que la epidemia era tremendamente mortal y desconocida. Desde entonces, este internista lleva este 'título' con más resignación que halago. «Hice lo que tenía que hacer como profesional», insiste. Pero hoy Victoriano Cárcaba, que desde 2010 dirigía el Área de Gestión Clínica de Medicina Interna del Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA), no pasa por sus mejores momentos. La polémica generada en torno a la oposición de Medicina Interna de 2011, cuyo tribunal presidió, le ha costado su puesto en el HUCA. En esta entrevista habla por vez primera de lo ocurrido, de las acusaciones vertidas contra él por supuestas filtraciones en la OPE y contra las que asegura que no ha podido defenderse en todo este tiempo.

–¿Cuál es su situación actual?

–Legalmente es indefinida, porque no he recibido ninguna comunicación por escrito del Servicio de Salud que aclare mi situación. Desde 2010 ocupaba la dirección del Área de Gestión Clínica de Medicina Interna del HUCA, aunque mi plaza en propiedad está en el Valle del Nalón. Estaba en el HUCA en comisión de servicios porque en todos estos años el Sespa no resolvió un concurso de traslados en la especialidad.

–¿Y qué ha pasado?

–Que el Sespa, tres meses después de haberme renovado la comisión de servicios como venía haciendo todos estos años, ha decidido revocarla. El 23 de diciembre, el gerente del HUCA me comunicó la decisión.

–¿Qué le dijo?

–Que tras una reunión que habían tenido –no me indicó con quiénes– se había decidido revocarme de la comisión de servicios, lo que en la práctica es una destitución. Me explicó que era decisión del gerente del Sespa.

–Y el gerente del Sespa, ¿le aclaró el asunto?

–Me dio unas explicaciones vagas e inconcretas, no me especificó nada. Insiste en que la destitución no obedece a que mi labor hubiera sido punible o porque los resultados del servicio fueran malos; de hecho, son impecables. Cuando llegué al HUCA en 2010 me encontré con un servicio que tenía una forma clásica de trabajar, donde había 'peonadas' y una tremenda lista de espera. Lo que hice fue innovar, cambiar cosas, de tal forma que desde hace años en Medicina Interna no hay lista de espera. Hemos disminuido la estancia media en casi dos días y la morbilidad en los pacientes, a la vez que aumentado la actividad y controlado el gasto por paciente.

–Dice que el gerente del Sespa le dio unas explicaciones vagas ¿Cuáles?

–Afirma que me cesa por la presión.

–¿La presión de quién?

–Textualmente, se refirió a la presión mediática, política y sindical.

–Y usted, ¿a qué cree que se debe?

–A mi labor profesional seguro que no, porque, como le dije, los resultados del servicio son impecables.

–Será por la polémica que se generó con la OPE de Medicina Interna de 2011 y la sentencia del Supremo que obliga a repetir uno de los ejercicios prácticos, ¿no?

–Todo el ruido que se formó sobre la OPE es importante desgranarlo bien. Hasta ahora, nunca he hablado sobre este asunto, y no hablé porque nadie me ha preguntado.

–Pues vayamos por partes. ¿Cómo empezó todo?

–Cuando uno es jefe de servicio tiene que cumplir con todas sus funciones, y la principal es organizar el trabajo en función del bien de los pacientes, que son los dueños y los beneficiarios del sistema. La segunda prioridad es asegurar la formación continuada de los profesionales. Ambas figuran recogidas en el BOE. Eso implica tener un plan de sesiones clínicas, que son reuniones del colectivo médico donde se habla de medicina y casos prácticos. Porque en medicina, lo que no se sabe, no se diagnostica, y lo que no se diagnostica, puede provocar la muerte de un paciente.

–Pasemos a la OPE cuyo tribunal presidía. ¿Fue uno de los casos clínicos el que generó la reclamación?

–Antes de responder a eso me gustaría indicar que quien me nombra presidente del tribunal de la OPE no es la Consejería de Sanidad, sino la de Administraciones Públicas a través del Instituto Adolfo Posada, encargado de las oposiciones. Las OPEs tienen dos fases. La primera es un examen con cien preguntas de test que se extraen de un banco de 250 que elabora el tribunal. Son preguntas secretas y se sortean el día del examen. Es imposible saber de antemano lo que habrá en la OPE.

–¿Y el caso clínico?

–Cada miembro del tribunal propone dos. En total, son catorce. Las bases de la convocatoria dicen, y así se hizo, que todos los casos se sortean la mañana del examen. Del sorteo salen cuatro y los opositores eligen dos para desarrollarlos. Todo figura en las actas del tribunal.

–¿Cuáles propuso usted?

–Decidí aportar casos ya publicados en la revista de Medicina Clínica, que es la de máxima difusión y que todos los internistas deberían leer semanalmente. No entendí que estuviera poniendo en situación de privilegio a nadie.

–Le acusan de filtrar el caso a opositores que lograron la plaza.

–Yo no filtré nada a nadie. Ni casos ni preguntas. El citado caso fue trabajado en sesión clínica en 2009 en mi servicio, es decir, dos años antes, cuando no existía ningún tribunal nombrado ni yo sabía que podría llegar a formar parte del mismo. Así se lo hice saber al Instituto Adolfo Posada, que nada irregular vio en ello.

–Una sentencia del Supremo dice que si pudo haber filtración...

–No. El Supremo no dice que haya habido filtración, sino que interpreta que por la actividad de formación que se desarrollaba en mi servicio de Medicina Interna se podría haber puesto en ventaja a los médicos que trabajaban allí y acudieron a la oposición. Para dar igualdad de oportunidades pide que se repita la segunda prueba. La sentencia solo queda acatarla, pero es discutible, porque lo único que hice fue cumplir con mi deber como jefe de servicio: mantener el nivel formativo de los profesionales. No estaba pensando en ninguna oposición cuando diseñé el plan de sesiones clínicas. Detrás de todo esto hay muchos otros intereses.

–¿Cuáles?

–Hay intereses para que no siga al frente del área. Hay un 'lobby' que no me quiere allí. Si la OPE fue en 2011, ¿por qué hay un grupo de personas que tarda cinco años en denunciarme en la Fiscalía? Lo lamentable es que todo esto deja a 23 personas sin plaza.

–¿Se siente culpable de eso?

–En absoluto. Creo que actúe conforme al principio de igualdad de oportunidades.

–¿El fallo del Supremo le hace a usted responsable?

–No, para nada. De hecho, la sentencia a mí no me señala.

–¿No cree tener alguna responsabilidad como presidente del tribunal?

–Creo que actué diligentemente como presidente del tribunal, y tengo la conciencia tranquila respecto a mi cometido desde un punto de vista técnico. Jurídicamente, no entro a valorar la sentencia del Supremo, pues no soy jurista, pero debo decir que la única jurista del tribunal me manifestó recientemente que consideraba que todo se había hecho conforme a derecho.

–¿Se arrepiente de haber aceptado ser presidente del tribunal?

–Visto lo visto, si. Sobre todo me siento defraudado con la Administración, que me dejó desamparado. Permitió que me sometieran a un escarnio público cuando solo me limité a hacer mi trabajo. Es cierto que el consejero de Sanidad, Francisco del Busto, me defendió en la Junta General cuando salió la sentencia del Supremo, pero luego, cuando siguieron las presiones, acabó claudicando y me retiró la comisión de servicio.

–Lo último ha sido una denuncia ante la Fiscalía. ¿Quiénes le denuncian y por qué?

–Me han denunciado cinco años después de los supuestos hechos que dicen que cometí. El porqué habría que preguntárselo a los cinco que fueron a la Fiscalía, que, por cierto, tampoco me llamó a comparecer, impidiéndome dar explicaciones.

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