El Comercio
Arturo Sánchez con los lagos Esmeralda del Tongariro al fondo, un escenario de 'El Señor de los Anillos'.
Arturo Sánchez con los lagos Esmeralda del Tongariro al fondo, un escenario de 'El Señor de los Anillos'.

«Lo importante es estar feliz»

  • Aficionado a conocer mundo, está pensando en montar una empresa para «ayudar a elegir destinos, buscar vuelos y aconsejar» a viajeros

  • Arturo Sánchez lleva casi un año viviendo en Nueva Zelanda

Arturo Sánchez (Panes, Peñamellera Baja, 1987) es un trotamundos. Con solo 19 años pasó tres meses en Lisboa haciendo unas prácticas. Un tiempo que exprimió al máximo y le bastó para coger el gusto a meter cuatro cosas básicas en una maleta y lanzarse a la aventura. Entonces volvió a España para trabajar, y aquí estuvo hasta que cumplió 27 años. «En esos años no dejé de viajar. Conocí México, Cuba, EE UU, Francia, Alemania, Holanda, Inglaterra, Andorra y, por supuesto, recorrí casi toda España», enumera este intrépido asturiano, que desde abril lleva instalado en Nueva Zelanda.

Su afición por conocer mundo marcó su destino. Un día, hace ahora casi tres años, dejó su trabajo, cogió una mochila y se fue a Sudamérica. «No sabía muy bien qué hacer ni por dónde empezar, conocí a los chicos de 'Presupuesto Límite' y me ayudaron en todo», explica. El resultado fue una aventura «perfecta» por la que recorrió Chile, Argentina, Perú, Bolivia, Brasil, Paraguay y Uruguay. «Entonces pensé que quería seguir viajando, aprender inglés y trabajar y, como me gusta llevar la contraria, no barajaba irme a Londres o a Edimburgo», cuenta. La solución la encontró en Australia Way, donde estudió inglés un año mientras trabajaba. «Fue una experiencia increíble y totalmente recomendable», dice.

Fue en Australia donde consiguió una de las 200 'working holiday visa' anuales con las que los españoles pueden trabajar, vivir y viajar por Nueva Zelanda como si fueran un kiwi más. Gracias a ella ha conocido Tailandia (donde ha ido ya cuatro veces; la última, de guia para unos amigos asturianos) y Emiratos Árabes. Tanto le gustó la experiencia de hacer de asesor, que ahora piensa en montar una empresa para «ayudar a elegir destinos, buscar vuelos y aconsejar», dice. Por el momento tiene una página en Facebook, Un lugar llamado mundo, y un Instagram, @atopetrip, desde los que ayuda, gratis, a cuantos le preguntan.

Experiencia a Arturo no le falta, pues al listado de países conocidos, incluye Malasia, Singapur, Myanmar, Filipinas y la Isla de Borneo, donde están Brunei, Malasia e Indonesia. «Es el último lugar donde hay orangutanes en libertad, verlos era uno de mis sueños», cuenta. Un total de 26 países recorridos nutren su particular listado.

Su vida en Nueva Zelanda le encanta. «Al poco de llegar me compré una furgoneta para vivir porque este país está muy preparado para ello: hay muchos baños públicos con duchas y camping en los que puedes aparcar y pagar según las comodidades que desees», explica.

Comenzó trabajando para la marca de kiwis Zespri Gold. «Fueron dos duros meses empaquetando el producto sin ver la luz del sol, una experiencia que mereció mucho la pena económicamente», apunta, hasta que se enamoró de Queenstown, donde buscó trabajo y disfrutó del 'snow' un tiempo. Después se mudó a otra zona cerca de Chistchurch, donde trabajó en una plantación de pinos. «Fue muy relajado, nos pagaban el mínimo a la hora, 15,50 dólares neozelandeses, pero el ambiente era bueno y lo importante es estar feliz».

«Ahora en Nueva Zelanda la idea es hacer la temporada de cherries y, cuando se acabe, por febrero o marzo, encontrar trabajo de lo mío. Mi inglés va mejorando y este país ofrece muchas oportunidades», asegura este inspector de calidad.

No todo es maravilloso en su historia: «Lo que mas echo de menos es la comida de mamá y los cachopos con sidra. A los kiwis les encanta la comida rápida y 'fish and chips'. La gente se mete en sus casas cuando se recoge el sol, a las 7 de la tarde las calles están vacías... A eso no consigo adaptarme. En verano parece que esto está cambiando», cuenta. La morriña no la siente con los paisajes, que dice que son impresionantes y parecidos a los de Asturias. Y su aventura apenas está empezando: «Me quedan muchos destinos en mi mente y soy joven».

Recibe nuestras newsletters en tu email

Apúntate