El Comercio

La Olimpiada Matemática, en riesgo de desaparición

  • La sociedad educativa Agustín de Pedrayes, encargada de su organización, critica la falta de apoyo económico del Principado

Se trata de difundir la cultura matemática, de contribuir a mejorar su enseñanza y aprendizaje entre el alumnado de Secundaria, no de buscar los talentos de esta ciencia. La teoría está muy clara. Lo que no tiene tan claro la Sociedad Asturias de Educación Matemática (Sadem) Agustín de Pedrayes -asociación sin ánimo de lucro- es cómo llevarla a la práctica este año. Porque la 24 edición de la Olimpiada Matemática Asturias corre serio peligro de desaparición por falta de apoyo económico. Se trata de una competición en la que solo el pasado año participaron 856 estudiantes de 61 centros de toda Asturias.

La asamblea de la sociedad lanzó tras su última reunión, celebrada a finales de enero, un auténtico grito de socorro: «O la situación económica mejora, o este año no va a ser posible organizar la 24 edición. Nosotros lo tenemos preparado, las sedes, las fechas y las pruebas. Solo nos falta el dinero. ¿Alguien quiere ayudarnos?». Su desesperado llamamiento llegó después de que la crisis hubiera tumbado la práctica totalidad de los respaldos financieros que se daban a la prueba, principalmente los que llegaban de Cajastur y de la Consejería de Educación.

Según explica el presidente de la sociedad, Rubén Pérez, «sus aportaciones nos permitían disponer de un presupuesto de entre ocho y diez mil euros, suficientes para organizar una más que digna olimpiada». Sin embargo, Liberbank retiró su subvención y Educación la fue reduciendo hasta llegar a los cero euros que les otorgó en 2015. Solo el Ayuntamiento de Gijón, asegura, ha mantenido todos estos años su «modesto, pero importante apoyo», al que hay que sumar la aportación de los otros ayuntamientos donde se celebran las pruebas y, en las últimas dos ediciones, el dinero llegado desde Caja Rural. «Hemos sobrevivido tirando de recursos propios», pero, a día de hoy, la caja tiene únicamente 1.300 euros. Solo la edición de 2016 costó algo más de 4.000 euros.

Entrevista con el consejero

«Existen unos gastos a los que no podemos renunciar si queremos organizar un actividad educativa de calidad, que fomente el interés por las matemáticas, la socialización y el intercambio de experiencias«, apunta Rubén Pérez. Y eso, solo para la organización y el desarrollo de la prueba, porque la participación en la olimpiada es totalmente gratuita para centros y alumnos, y los socios de la sociedad matemática no reciben ningún tipo de compensación económica.

¿Y qué pasa con la consejería? La junta directiva, cuenta, mantuvo una reunión con el titular de Educación a finales de 2015 para explicarle su delicada situación financiera, y «después de alabar reiteradamente el gran trabajo que hacíamos de forma desinteresada y lo mucho que podíamos hacer con 5.000 euros, se comprometió ayudarnos económicamente». Un compromiso que llegó en forma de convocatoria de ayudas para la realización de olimpiadas escolares. Aunque tenía trampa, dice. El primer extracto de la misma hablaba de ayudas de hasta 4.000 euros, pero el desarrollo especificaba que ese dinero era para repartir entre todos los que concurrieran. «A nosotros nos dieron únicamente mil euros y solo se repartieron 2.700 de esos 4.000 que comprometían».

Esos mil euros fueron parte del exiguo presupuesto de 2016. Ahora, en 2017, con esos 1.300 euros en caja la celebración de la olimpiada la próxima primavera es materialmente imposible, insisten sus organizadores. Y, por ello, piden más implicación de la consejería, de cuyo titular, Genaro Alonso, esperan desde hace meses una respuesta para reunirse y poder exponerle la situación. «La olimpiada se ha convertido en un actividad extraescolar consolidada. Es un proyecto educativo de calidad. No se puede dejar morir», concluye Pérez.

Recibe nuestras newsletters en tu email

Apúntate