El Comercio

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Nel Cañedo Saavedra con su ganado. / NEL ACEBAL

«Los pueblos no deberían ser parques de atracciones»

  • Nel Cañedo, un pastor de los Picos, ha revolucionado las redes sociales con sus vídeos incendiarios en defensa del mundo rural

Las redes sociales son el altavoz que tiene Nel Cañedo Saavedra (Gijón, 1988) para desahogarse. Dejó su ciudad natal hace cuatro años para irse a los Picos de Europa, tener ganado y trabajar el queso. Una vida rural que le indigna cuando ve cómo los gobernantes tratan al medio rural. Sus vídeos de Facebook son virales: «Las vacas impiden el progreso». Miguel Ángel Revilla también centra su discurso.

Ya hay en internet quien le conoce como el ganadero indignado.

No lo sabía, pero no me extraña, la verdad, porque sí que lo estoy, y como yo, muchos, sobre todo los que vivimos del campo y la ganadería, pero pocos lo muestran en público... Lo que pasa es que yo tengo menos vergüenza.

Es lo que tiene internet, que es muy fácil que un comentario personal llegue a todo el mundo.

Tenemos la ventaja de que las redes sociales son una plataforma muy poderosa para todas estas reivindicaciones. Yo hago vídeos simplemente porque pienso que una cosa está mal, me indigna y lo expreso así; es mi opinión y mi derecho.

¿Estamos acabando con el medio rural?

No es un problema social, sino cultural. No somos nosotros, es más bien la globalización sin sentido que sufrimos. Desde hace 30 años el medio rural está olvidado y marginado porque los gobiernos primaron el desarrollo tecnológico y científico. Los jóvenes no le tienen desprecio, sino desconocimiento, vienen a una casa rural y ni siquiera salen. La administración debería tener al campo en cuenta porque es parte de nuestra historia.

Hace unos días hacía un llamado a Revilla por lo que le pasó al ganadero Fidel González, al que el Gobierno cántabro obligó a sacrificar su ganado porque una res estaba enferma. ¿Cree que le habrá llegado el mensaje?

Mucha gente me dijo que Revilla había compartido mi vídeo, pero vamos, no he recibido comunicación.

¿El problema está en que los gobernantes no quieren atender a lo que pasa o que no saben cómo hacerle frente?

El mundo rural no importa; no hay gente, por lo que tampoco hay votos, esos están en las ciudades. Es una cuestión demográfica, un desprecio por falta de atención, no por maldad.

Y optan por parchear...

Parten de la teoría de que los que vivimos en el campo somos los causantes de los problemas ecológicos porque echamos abonos químicos y los tractores pierden aceite; es la teoría del ecologismo radical que parte de las ciudades, pero es mentira. Los gobernantes apuestan por una forma de trabajar nueva, pero que queda claro que no funciona. En vez de reconocer el error y permitirnos trabajar como siempre, siguen poniendo parches. Es un remiendo tras otro.

¿Qué pide a los 'mandamases'?

Que nos dejen trabajar como siempre se trabajó, con unos controles lógicos, eso sí. Pediría que la Consejería de Medio Rural y Recursos Naturales se reuniese con la gente para ayudar de verdad, no para darnos un millón de euros; no nos hace falta dinero, sino libertad. Igual que a un mecánico nadie le dice cómo tiene que apretar los tornillos, que no nos digan a nosotros.

No deja de sorprender que ahora que todo el mundo deja los pueblos, usted vaya y defienda esa vida.

Los pueblos asturianos, como los de media España, están condenados. Lo único que la administración explota y apoya es el turismo: tiendas, hoteles... Se convierten en parques de atracciones y no deberían serlo; la base del medio rural es el sector primario.

Ha cambiado la forma de explotación.

Ahora una sola persona puede producir muchos alimentos, es lo que se llama sistema expansivo, que es contrario al sistema de trabajo tradicional. Se prima la cantidad sobre la calidad, y eso que está despegando el producto 'gourmet' porque alguien vio un nicho de mercado que ya nadie ocupaba y por eso pueden pedir el precio que quieran, porque no tienen competencia y se aprovechan.

¿Se arrepiente de haber dejado su vida en Gijón, después de estudiar Historia, por el campo?

Para nada, lo volvería a hacer y aún más seguro.