El Comercio

«Una paciente amenazó con matarme por no darle la medicación que pedía»

El doctor Daniel Moro.
El doctor Daniel Moro. / E. C.
  • Un facultativo relata la intimidación a la que fue sometido en el consultorio de El Berrón por una mujer que pedía anfetaminas: «Lo hizo impunemente, en la sala de espera, que estaba llena»

El doctor Daniel Moro no podía imaginar que aquella jornada de trabajo iba a vivir un violento episodio. Ocurrió hace una década, en el consultorio periférico de El Berrón. «Un día estábamos tres médicos y llegó una paciente que no conocíamos de nada», recuerda este médico de familia. La mujer, de «unos treinta y pico años», portaba un papel que certificaba su paso por un servicio de Urgencias. «Decía que era paciente psiquiátrica y que no le habían dado la medicación», señala. Como el documento era oficial, el doctor le recetó el fármaco indicado. Un tiempo después, la mujer, con antecedentes de drogadicción, regresó al consultorio para solicitar nuevamente medicación.

«Pero el papel estaba manipulado brutalmente», con inscripciones a mano. «Pedía anfetaminas y, por ahí, no paso», remarca. Cuando el médico se negó a su petición, la paciente montó en cólera. En ese momento, otro facultativo acudió al lugar en el que se encontraban para saber qué ocurría. «Amenazó con matarme por no darle la medicación que pedía», señala. En concreto, le dijo que le iba a esperar a la salida del trabajo. Intimidación que también dirigió al otro médico. «Lo hizo impunemente, en la sala de espera, que estaba llena», recuerda. El doctor Moro consideró que semejante suceso suponía «un atropello» tanto para él mismo como para el resto de pacientes.

De modo que se decidió a denunciar los hechos. «Fui a juicio y lo gané», indica. Señala que, en numerosas ocasiones, los médicos no denuncian, pero es recomendable «porque se corre la voz» entre aquellos que recurren a las amenazas. Moro explica que la indefensión aumenta cuando atienden a pacientes en domicilios. «Muchas veces vamos con la Policía. Es el pan nuestro de cada día», lamenta.

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