El Comercio

El plan de Fomento para el viaje en tren de Gijón a Madrid deja el trayecto en 3 horas y 40 minutos

  • Los estudios internos del ministerio calculan que la apertura de la variante y la supresión del ‘fondo de saco’ bastarán para doblar el pasaje del Alvia

El AVE acercaría Madrid, con billetes de más de 70 euros por trayecto. Las obras ya en marcha son suficientes para recortar en hora y cuarto el viaje ferroviario a la capital, pese a las últimas rebajas que están sufriendo los proyectos. La apertura de la variante de Pajares incrementará en un 6% el tráfico de mercancías con la meseta, y duplicará los viajeros que mueve el Alvia.El aeropuerto será el gran perdedor, aunque el autobús también tiene motivos para sentirse amenazado.

Lo antedicho forma parte de los informes internos que maneja el Ministerio de Fomento y que están guiando sus decisiones. Concretamente, del ‘Estudio de mercado de viajeros y rentabilidad económico-social y financiera de la Línea de Alta Velocidad Madrid-Galicia/Asturias’, entregado por la ingeniería pública Ineco en 2010 y actualizado luego en 2015. Este tipo de investigaciones son cada vez más exigidas por la ComisiónEuropea, administración que también cofinancia la extensión de la red del AVE.

Para trazar sus hipótesis, la consultora realizó una macroencuesta en 2007. Sus técnicos acudieron a las estaciones de tren, de autobús, y al aeropuerto, para ver cómo y por qué se mueven los asturianos. Supo así que el 55% de quienes acceden aSantiago del Monte lo hacen pagando taxi y casi son los mismos que se suben al avión por motivos laborales.Un 30% de los que pasan por el aeropuerto dicen usar este medio de transporte más de diez veces al año. A pie de andén supieron que el 63% de quienes cogen el ALSA carecen de vehículo propio, que el 30% de los que suben al bus son estudiantes, y que el 15% de las plazas las encuentran ocupadas por jubilados y amas de casa. En las carreteras, Ineco situó cámaras capaces de leer las matrículas para calcular cuántos vehículos circulan entre Asturias y Madrid.

Con todos los datos recogidos, los especialistas construyeron diversos modelos matemáticos para anticipar las consecuencias de la alta velocidad. La cúpula de Fomento solicitó en 2007 que se echaran los números para un escenario en el que el AVE llegase a una estación en León carente del ‘fondo de saco’, y otro en el que el tren de alta velocidad encontraba las vías que le son propias, las del ancho internacional, hasta Gijón. En 2015, cuando se actualizó el informe, la prioridad era conocer qué resultado procuraría dejar el ancho internacional en León y abrir los dos túneles de la variante de Pajares en ancho ibérico. Este es el esquema que, de hecho, está ejecutando por ahora el ministerio.

Ineco estima que, cuando acaben los trabajos para implantar el sistema de control de tráfico ERTMS hasta León, las obras para solventar el ‘fondo de saco’ de León y las de la variante, el Alvia tardará tres horas y cuarto en unir Madrid y Oviedo, y 25 minutos más en llegar a Sanz Crespo. Es un bocado al cronómetro actual de alrededor de hora y cuarto.

En este escenario Renfe tendría el doble de viajeros, ‘robados’ la mayoría al avión. Un matiz. Los números se echaron en un momento de monopolio de Iberia y precios altos. Eso explica que para Ineco, en realidad, baste con solventar el ‘fondo de saco’ para que el ferrocarril mueva más clientes que el avión.

Pese a la mejora en la afluencia del Alvia, el informe solo prevé cinco frecuencias diarias, una más que ahora, algo que tiene cierta lógica. La entrada en servicio del AVE Madrid-León ha provocado que el tren asturiano pierda interés en las estaciones intermedias, pues ofrece peores tiempos.

En lo tocante a las mercancías, los técnicos trabajaron con una situación de partida en la que por la rampa actual los trenes movían 1,4 millones de toneladas, carga que creen crecería hasta las 1,49 en caso de abrir los túneles de la variante. La evolución la ligaron más a una mejora de la economía que a la geometría de los macrotúneles.Sus rampas y curvas más moderadas permiten alargar las composiciones e incrementar así la rentabilidad de cada viaje.

Hasta aquí, el vaso medio lleno. Los documentos incluyen un futuro en el que el Ministerio de Fomento echa el resto para que el AVE encuentre vías de ancho internacional para llegar a Gijón. En 2007 Ineco calculaba que desde la villa de Jovellanos subirse a ese tren exigiría 75,25 euros para alcanzar Chamartín en dos horas y 38 minutos. Desde Oviedo serían unos trece minutos menos, y el precio del título quedaría en 70,3 euros. En estas condiciones Renfe aumentaría un 12% su pasaje frente al escenario anterior, a pesar de lo cual seguiría apostando por cinco frecuencias al día. Con todo, el ferrocarril impondría una revolución. Casi uno de cada tres viajes a Madrid se harían en AVE, un hito que jibarizaría el puente aéreo y sería capaz de comerle cuota de mercado incluso al coche.

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