La Academia de Jurisprudencia celebra sus 40 años

Leopoldo Tolivar Alas y Manuel Corripio Rivero, de pie, antes de tomar la palabra.
Leopoldo Tolivar Alas y Manuel Corripio Rivero, de pie, antes de tomar la palabra. / PABLO LORENZANA
  • Recuerda a los principales impulsores de una institución «útil a la sociedad»

  • En el encuentro fueron homenajeados los juristas Eduardo Gota Losada y Juan Ignacio Ruiz de la Peña, fallecidos en 2016

«Esta es la historia de su ilusión, de su incipiente vida, rodeada de problemas como en cualquier empresa humana, de errores iniciales superados con éxito. Y, sobre todo, de mucho trabajo y empeño para poder salir adelante creando una institución de la que el Principado pudiera sentirse orgullosa y a la vez resultara útil a la sociedad». Con estas palabras repasó ayer el letrado Manuel Corripio Rivero los cuarenta años de existencia de la Real Academia Asturiana de Jurisprudencia. Lo hizo en un acto encabezado por el presidente de la institución, Leopoldo Tolivar Alas, en el que también se honró la memoria de los académicos fallecidos el pasado año, Eduardo Gota Losada y Juan Ignacio Ruiz de la Peña.

Desde 1977, la Real Academia Asturiana de Jurisprudencia se ha centrado en la investigación científica y práctica y ha trabajado de cerca el debate y la transmisión crítica de conocimientos en los distintos ámbitos del Derecho. Esta entidad contó desde sus inicios con cuarenta académicos, veinticinco de ellos ya fallecidos, quienes se encargaron de configurar las bases que hoy en día se mantienen en pie. Corripio quiso rendir homenaje a aquellos ilustres fundadores que «dejaron huella» por su esfuerzo y constancia. Uno de ellos fue Eusebio González Abascal, primer presidente, con grandes ideales en cuanto a las actividades académicas que no pudo ver realizados debido a que «un trágico accidente truncó su ilusión», lamentó. Los siguientes en su lista fueron Francisco Tuero Bertrand y José María Muñoz Martínez-Planas, ambos con «grandes valores» en la práctica judicial.

Revista jurídica

De nombres pasó a épocas, al rememorar el legado de grandes acciones desempeñadas por la entidad a lo largo de estos años. Así, destacó la creación de la Revista Jurídica de Asturias, cuyo primer número vio la luz a principios de 1980. «Fueron unos años difíciles y complicados para sacar adelante la edición y posterior venta de ejemplares que cubrieran los gastos de la misma», recalcó.

Ya entrando el siglo XXI, hay constancia en las actas de la entidad de las gestiones realizadas con la Casa del Rey con el fin de obtener el título de 'Real' para la Academia.

Otro de los capítulos destacados por Manuel Corripio en el repaso de estos cuarenta años de la Academia fue su participación, en noviembre de 2005, en el V Congreso Iberoamericano de Academias de Derecho, celebrado en Zaragoza. También hubo mención de episodios tristes. Por ejemplo, cuando en la junta general del año 2012, «se anunció la existencia de cuatro vacantes causadas por bajas o fallecimientos». Fue aquel «un año de triste recuerdo», reconoció Corripio.

Emoción

Como triste fue el recordatorio de los dos fallecidos el año pasado. «Nuestro padre era un hombre que solo desconectaba del mundo del Derecho una vez al año. Y eso ocurría cuando nos trasladábamos en las vacaciones de verano al pueblo riojano de Ezcaray», confesaba ayer Eduardo Gota Brey, hijo del primer presidente del Tribunal Superior de Justicia de Asturias, Eduardo Gota Losada, fallecido el pasado mes de junio. Este recuerdo llenó de emoción a los presentes. Isabel Ruiz de la Peña González, una de las hijas del otro homenajeado, Juan Ignacio Ruiz de la Peña, quiso trasladar el legado de su padre, pese a reconocer que aún no le resultaba «sencillo» hablar de él en público, dado el poco tiempo transcurrido desde su fallecimiento.