El Comercio

1.350 metros de papel de aluminio para bocatas

Alumnos de sexto de Primaria del Evaristo Valle muestran la bolsa de tela que han creado. Al lado, la profesora Almudena Domínguez.
Alumnos de sexto de Primaria del Evaristo Valle muestran la bolsa de tela que han creado. Al lado, la profesora Almudena Domínguez. / ROJAS
  • Alumnos del Evaristo Valle de Gijón, Santa Teresa de Oviedo y Santa Cristina de Lena explican cómo reciclan a través del arte

Todos los meses de noviembre, cuando se celebra la Semana Europea de Prevención de Residuos, empieza la ‘tormenta de ideas’ en los centros escolares para ver en qué pueden mejorar el medio ambiente. En el instituto de Santa Cristina de Lena –que ya resultó premiado por su proyecto de 2015 ‘Tira la botella’– los alumnos volvieron a centrar su atención en artículos que usan a diario. En este caso, los estudiantes de cuarto de la ESO eligieron el papel de aluminio para envolver el bocata.

Durante ese mes, instalaron cajas en las que los alumnos iban depositando el envoltorio y los fueron midiendo trozo a trozo. Según indicó su profesora Sonia Fernández, salían siete metros por día, lo que multiplicado por las jornadas escolares de los nueve meses que tiene el curso da 1.350 metros de papel de aluminio por curso.

El experimento sirvió para que conocieran el proceso de fabricación del aluminio, que conlleva una «deforestación muy grande», explicó Mónica García Espina. Para sensibilizar sobre la reducción de su consumo y utilizar 'bocanrolls' (portabocadillos), decidieron crear esculturas con papel de aluminio sobre papel de periódico y cartón reciclados en situaciones cotidianas: un hombre sentado al sol con un paraguas, bebiendo un vaso de agua... Y las fueron instalando en el hall y en el patio.

El proyecto, ‘Al Minimum’, fue expuesto por Mónica y su compañera Atenea Eusebio en las jornadas ‘Gente menuda, menudas ideas’, desarrolladas en la Facultad de Formación del Profesorado para explicar las experiencias escolares con el reciclaje a través del arte y que los futuros docentes conozcan cómo se aprende y cómo se puede cambiar el entorno trabajando por proyectos, tal y como explicó el decano del centro, Juan Carlos San Pedro.

La iniciativa se enmarcó dentro de la visita que va a realizar el pensador, psicopedagogo y dibujante italiano Francesco Tonucci , ‘Frato’, para ser investido doctor honoris causa por la Universidad de Oviedo. ‘Frato’ es autor de la Ciudad de los Niños, en el que se propone que las ciudades estén estructuradas y pensadas para los más pequeños.

Un pez gigante para concienciar

En el mundo mueren al año 1,5 millones de animales marinos por la presencia de desechos plásticos en los océanos que confunden con alimentos. Lo dijo ayer Iñaki Menéndez Ronzón, alumno de primero de la ESO en el colegio Santa Teresa de Jesús de Oviedo. «Imaginen esos datos trasladados a la población de Asturias. Moriríamos todos los habitantes más otra mitad». Para tomar conciencia del peligro que suponen estos residuos en el mar, los alumnos del centro –desde Infantil hasta Bachillerato, con la ayuda de padres y profesores– decidieron crear un gran pez, formado por más de 800 bolsas de plástico. Se instaló en la cancha de tenis del colegio y era «bien visible» desde todos los ángulos. «Es una figura irónica», prosiguió Iñaki, acompañado de sus compañeras María Fernández Fueyo y Carmen Pérez-Holanda. Y lo es porque «no solo simboliza cómo la basura mata a los peces, sino cómo esta producción se puede volver contra nosotros». Los estudiantes tuvieron oportunidad de presentar la imagen en el programa 'Toma la palabra' de la Fundación Princesa de Asturias y entrevistarse con un representante de la ONU el año pasado, en el que la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático fue distinguida con el Premio de Cooperación Internacional.

Pasado el tiempo, hubo que desmontar el pez y, en todo este proceso, los alumnos se han hecho preguntas y reflexionado mucho. No en vano, el proyecto se denomina ‘R de repescar’. «Se trata de repensar, de ver cómo le damos una vuelta a la sociedad en la que vivimos», apuntó su profesora Yolanda del Cura. Fue así cómo los alumnos propusieron instalar puntos de reciclaje en distintos puntos del colegio.

Embajadores de ‘Bye bye plástic bags’

Por los plásticos también están preocupados los alumnos de sexto de Primaria del colegio Evaristo Valle de Gijón. El centro –que ya ganó el concurso ‘Gijón, capital del reciclaje’ por su proyecto ‘Mafalda en el Evaristo' y que cuenta con una amplia experiencia en estas actividades (árboles navideños con elementos reciclados, donación de juguetes usados, elaboración de jabones con aceite reciclado...)– recordó que «en un solo día, Estados Unidos utiliza 500 millones de pajitas al día. Y McDonald’s, 60 millones por día».

Con esta sensibilización, no es de extrañar que el mensaje de dos niñas de Bali, Isabel y Melati Wijsen, para prohibir las bolsas de plástico en su país les calara. En Bali, dicen, los deshechos de plástico que se generan al día equivalen a un edificio de 14 plantas. Con su iniciativa ‘Bye Bye Plastic Bags’ le han arrancado al gobernador el compromiso de acabar con ellas en 2018.

Los niños del Evaristo Valle han decidido ser sus embajadores y han impulsado la creación de unas bolsas de tela, con el logo de la Universidad Laboral, diseñado por Cristina Cipitria, según detalló la profesora Almudena Domínguez. El curso pasado fueron subvencionadas por la Asociación de Padres y Madres (AMPA) del centro y se repartieron 270, una por alumno y profesor. A escala nacional, las bolsas cuentan con la representación de la Sagrada Familia, imagen de la que es autora Mónica Monje.

Desde entonces, cuentan con un blog en el que narran todas sus iniciativas al respecto y una página de Facebook. Han puesto en marcha hasta una campaña en change.org. Tienen muchas ideas para continuar con el proyecto, aunque necesitan ayuda para difundirlas y, así, la concienciación sea mayor.

En el encuentro también intervino Dalia Monge, asesora del proyecto 'Gijón, capital del reciclaje', que ya ha cumplido cuatro ediciones, con la participación de cerca de 5.000 alumnos. «Animamos a los centros a hacer proyectos de reciclaje artístico y que las obras se expongan en lugares comunes, porque tienen un valor muy grande para pasar de las palabras a la acción», concluyó.

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