Atención Primaria resuelve el 80% de los casos de depresión

César Luiz Sanz de la Garza, Alfonso García Viejo, Blanca Sánchez Gimeno y Francisco Estévez, antes de la mesa redonda.
César Luiz Sanz de la Garza, Alfonso García Viejo, Blanca Sánchez Gimeno y Francisco Estévez, antes de la mesa redonda. / PALOMA UCHA
  • El Aula de Cultura de EL COMERCIO organiza una mesa redonda sobre este trastorno con motivo del Día Mundial de la Salud

«Hay un incremento progresivo, en general, de la depresión». Un dato que trasladó ayer César Luis Sanz de la Garza, presidente de la Asociación Asturiana de Neuropsiquiatría y Salud Mental durante la mesa redonda organizada por el Aula de Cultura de EL COMERCIO en el Colegio Público Jovellanos de Gijón. La iniciativa bajo el título 'Hablemos de la depresión' estaba enmarcada en el Día Mundial de la Salud 2017, con el objetivo de dar a conocer una de las problemáticas que más aqueja, en la actualidad, a la sociedad.

Qué tipo de atención se está llevando a cabo o cómo será la depresión en el futuro fueron solo algunas de las cuestiones que ayer se abordaron. «Los trastornos de adaptación, los económicos o sociales han aumentado en la sociedad», explicó. Según Sanz de la Garza hay una tendencia a considerar que todas las depresiones son iguales. Algo incorrecto pues «la individualidad es la que marca la diferencia y la evolución». Sin embargo, existe un problema común en las personas con esta enfermedad: «El sufrimiento por la incapacidad de poder alcanzar los objetivos marcados». Y, eso es algo en lo que quieren incidir.

Por su parte, el médico de familia Alfonso García Viejo atiende, casi a diario, pacientes con cuadros depresivos. «Se trata de un trastorno muy frecuente pues contamos con bastantes consultas por ansiedad, casi el 20%», informó. Su papel es fundamental, pues debe ayudar a afrontar la situación con el mayor éxito posible. «La Atención Primaria resuelve la problemática del 80% de las personas que acuden con este trastorno porque muchas veces solo se trata de problemas de manejo». Sin embargo, cuando no es así y la situación se agrava se deriva a los servicios de Salud Mental.

El positivismo no existe

«¿Dónde está el problema?», preguntó García Viejo a los presentes. La respuesta no se hizo esperar: «La sociedad en la que vivimos tiende a hacernos ver lo negativo y nos dejamos influenciar por ese ambiente». Ejemplos como los atentados terroristas, las bombas o los continuos sucesos que aparecen en la televisión son los principales responsables. «A veces da la impresión de que España o la comunidad autónoma en la que vivimos va mal, pero eso no es así». El facultativo afirmó que el positivismo es algo que todavía no es aceptado ni valorado.

Las malas relaciones interpersonales, la soledad o el fracaso laboral son otros tres factores que contribuyen en la aparición de la depresión. «Cada vez hay más gente que vive sola y eso, al igual que el uso de las redes sociales para comunicarse, influye». A esta lista se suma la edad, y «aunque hay muchos jóvenes con depresión, principalmente afecta a las personas mayores», abundó. Pero, según García Viejo si hay algo que perturba a la ciudadanía convirtiéndose, en ocasiones, en un desencadenante es sufrir una enfermedad. «La salud es el bien más preciado que tenemos», subrayó.

La solución más rápida es la toma de medicamentos. Sin embargo, el médico de familia defiende el trabajo personal frente a la ingesta de fármacos: «Hay medicinas muy buenas, sobre todo para patologías graves, pero yo creo que a veces abusamos de ellas», indicó. Este hecho ha empeorado dado que los pacientes tienen un mayor acceso a los fármacos. «La industria, hace años, vendía las medicinas a los médicos pero ahora ya consigue vendérselas al paciente directamente porque él mismo va pidiendo pastillas para cosas innecesarias, como para dormir». Y, según este profesional, ante cosas como esas «hay que aguantar el tirón pues no dormir dos días seguidos es grave, pero tanto como terrible....», manifestó.

Por último, el consumo excesivo de medicamentos lo relacionó de manera directa con la importancia que se otorga a las palabras: «Parece que cuando estas deprimido la única solución que tienes es tomar pastillas, pero cuando estás triste no haces uso de ellas».