A mano y con máquina contra la plaga de la polilla

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Un técnico de Tragsa muestra varias patatas retiradas durante la jornada de ayer en Vegadeo. / JORGE PETEIRO

  • Desarrollo Rural prevé destruir toda la patata y cultivos afectados antes del 15 de mayo

La erradicación de la polilla guatemalteca sigue centrando la actividad de la Consejería de Desarrollo Rural. Concluida la retirada en toda Asturias de los más de 21.000 kilos de patata de siembra localizados, proceso que finalizó el miércoles en la parroquia de Monteana, en Gijón, ayer se dio un nuevo paso con la eliminación de los cultivos afectados. La ronda arrancó por Vegadeo, por los huertos urbanos y pequeñas plantaciones destinadas al autoconsumo, con una superficie media de trescientos metros cuadrados. Un equipo de seis técnicos de la empresa pública Tragsa fue el encargado de acometer las labores, a mano o con medios mecanizados, en función de las parcelas y el tamaño de las plantas.

En Vegadeo, una fresadora recorrió los terrenos afectados desde primera hora de la mañana, arrancándolo todo a su paso. «Es importante levantar los cultivos ahora que la planta no está tuberizada, así no queda planta donde la polilla guatemalteca pueda hacer puestas de sus huevos», explicaba Máximo Braña, jefe de servicio de Sanidad Vegetal del Principado. En las últimas dos semanas, los técnicos de Tragsa eliminaron los cultivos det treinta y cinco parcelas en Taramundi y otras nueve en San Tirso de Abres. En total, dos toneladas de masa vegetal que trasladaron a Cogersa, donde quedaron sepultadas por cal viva.

Esta segunda fase de erradicación de la llamada 'tecia solanivora' (la tediosa polilla guatemalteca) se desarrollará durante esta semana y parte de la siguiente. Afectará a 140 huertos de Vegadeo y continuará con 115 identificados en Castropol. La previsión es llegar a Gijón, el más oriental de los municipios infestados, en quince días para dar así por concluido el proceso antes del 15 de mayo. «Me da pena quitarlas ahora que están grandes», lamentaba Carlos López mientras contemplaba como los veinticinco kilos de patata que plantó en enero desaparecían entre las cuchillas de la fresadora. «Encima este año venían buenísimas», añadía con pesadumbre Ricardo Santiago, que había sembrado seis sacos. «Agradecemos la colaboración de los agricultores, sabemos que hacen un esfuerzo», apuntaba Braña.

17.000 euros en ayudas

La solución de levantar los cultivos se acepta con cautela entre los propietarios de los huertos. «Las patatas vuelven a nacer. Al pasar la fresadora este año igual no, pero el que viene, fijo», señalaba José Ramón Alonso. El jefe de servicio de Sanidad Vegetal reconoce el riesgo, pero recuerda que la única opción es acabar con la patata y su planta, pues sin ellas la polilla guatemalteca carece de alimento y espacio donde depositar sus huevos. Desarrollo Rural trabaja ahora en una tercera fase, la de extender las redes de trampeo. Habrá que esperar dos años para comprobar si el proceso ha funcionado. De ser así, se levantará la cuarentena. La consejera María Jesús Álvarez aseguró ayer que Asturias «no tiene un problema» con la polilla. Por su parte, la diputada de Foro Carmen Fernández reclamó «planes de choque».

El Principado retiró 21.600 kilos de patata no sembrada y destinó 17.000 euros a indemnizar a doscientos productores. Las compensaciones van de 30 a 70 céntimos en la patata almacenada, y el metro cuadrado de terreno levantado se paga a 40 céntimos. La ayuda media es de cien euros.