El Comercio

Los distribuidores advierten de que la plaga de la polilla disparará el precio de la patata

Los distribuidores de patata se reunieron ayer con Desarrollo Rural en Oviedo.
Los distribuidores de patata se reunieron ayer con Desarrollo Rural en Oviedo. / MARIO ROJAS
  • El director de Desarrollo Rural no comparte la alerta de los agricultores y niega un posible desabastecimiento

Los efectos negativos que tendrá la plaga de la polilla guatemalteca sobre el precio de la patata divide a distribuidores y Principado. Los profesionales del sector asturiano, que se reunieron ayer con el director de Desarrollo Rural y técnicos para conocer las medidas que establece el protocolo nacional sobre los municipios afectados, están convencidos de que el precio de este producto se disparará.

La gijonesa Esther Mayorga, propietaria de la empresa Patatas Mayorga, se abastece de tubérculo francés y ahora empezará con el nacional, procedente de Andalucía. Esta empresaria tiene claro que lo ocurrido con la polilla, que ha obligado a levantar cultivos y destruir en Asturias más de 21.000 kilos de patatas, acabará encareciendo su precio de venta. «El consumidor lo notará para el 2018 y si aparecen más focos y mucha gente deja de sembrar, se incrementará aún más y dejará de ser un producto barato». Mayorga cree que la aparición de esta plaga en la región «empieza a tener repercusión. La gente oye la palabra polilla y se asusta. A mí los clientes ya me preguntan si mi producto la tiene».

Javier Ardura, de Patatas Ardura, con sede en Lugones, comparte esta impresión y cree que «algo afectará. A lo mejor aprovechan para meter un incremento con todo lo que está pasando». En la misma línea se expresó Jesús Martínez, de la distribuidora Julián Sanz e Hijos, de Oviedo. «Seguro que subirá el precio», vaticinó.

Quien no comparte ese temor es el director de Desarrollo Rural del Principado, Jesús Casas: «No hay razón para pensar que los precios vayan a subir. Ni se va a notar», opinó. Dicho responsable tampoco cree que vaya a producirse una situación de desabastecimiento en los mercados asturianos. «No hay razón para el miedo. No es un problema agroalimentario sino de carácter social y está focalizado en unos municipios concretos».

El director de Desarrollo Rural fue el encargado de dirigir la reunión con los distribuidores a quienes describió la situación que se vive en Asturias. «Les informamos también de las medidas cautelares. A los comercializadores, básicamente, les decimos que tienen que vender la patata en bolsas cerradas, que no puede salir el producto suelto», indicó Casas.

Un millar de siembras

Aunque el Principado no haya detectado más focos desde la aparición de dos casos en la parroquia gijonesa de Monteana, Jesús Casas no descarta esta posibilidad. «A partir de ahora la mariposa va a volar a patata tuberizada y pueden aparecer nuevos brotes», avanzó. Para evitar que se propague, la consejería intensificará los controles e instalará más trampas de feromonas en las plantaciones de patata ya sembrada. Según Casas, «en los municipios costeros ya tenemos geolocalizadas las plantaciones».

El Principado tiene registradas más de un millar de parcelas con patata plantada en Pravia, Muros de Nalón, Soto del Barco, Illas, Corvera, Castrillón, Avilés, Gozón, Carreño, Villaviciosa, Colunga, Caravia, Ribadesella, Llanes y Ribadedeva. Los cultivadores de estos concejos han cumplido así con la obligación de informar de sus siembras al Principado. Casas aseguró que «ya casi hemos terminado con el censo». En otras 400 plantaciones, en cambio, la Consejería de Desarrollo Rural tiene orden de levantar las patatas al estar en la zona de influencia decretada tras la aparición de los casos. Ya lo han hecho en San Tirso de Abres, Vegadeo y Taramundi. En quince días habrán concluido.

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