El Comercio

Educación valorará la demanda real de alumnado para los centros concertados

  • «No hay sectarismo con la privada», asegura el consejero al acabar el plazo para recurrir contra el cierre de 32 aulas

Acaba el plazo de la enseñanza concertada para alegar contra el cierre de 32 aulas y se abre ahora otro intervalo de tiempo, hasta el 9 de mayo, para que la Consejería de Educación estudie las reclamaciones. Hasta la fecha -y ayer lo volvió a repetir-, su titular, Genaro Alonso, ha señalado que el mantenimiento o no de aulas sostenidas con ayudas públicas se rige por «criterios objetivos y medibles», como la ratio media de alumnos por aula del concejo donde se asienta el colegio concertado. E incluso que se ha tenido en cuenta la tipología del centro, el alumnado y ser la única oferta concertada del municipio. Sin embargo, se había mostrado reacio al principal recurso de los centros: esperar a que finalice el plazo de admisión de alumnado (que acaba mañana), puesto que «no era un criterio consistente al no estar recogido en el Real Decreto del Régimen de Conciertos».

Ayer el consejero expresó su disposición a valorar la demanda real de alumnado «por si puede ser determinante de alguna variación». Y aludiendo a los criterios que ha tenido en consideración -«muy favorables a los centros concertados al salvar por su singularidad a aquellos que no cumplían la ratio»-, señaló que la consejería ha abordado todo este proceso «sin ningún tipo de prejuicio ni sectarismo».

Y esa es la principal reclamación que hacen los centros afectados por la propuesta inicial de la consejería para suprimir aulas. «Hay que esperar a tener datos reales y no hipótesis», señalaba Covadonga Fernández, del colegio San José de Sotrondio, el más afectado por los recortes, puesto que Educación pretende cerrarle una unidad de Infantil, tres de Primaria y una de primero de la ESO.

«Es una auténtica barbaridad en la historia de los conciertos. Nunca se recortaron cinco aulas a un mismo centro a la vez». La ratio aplicada, que prescinde del factor profesor y que «supone una discriminación manifiesta»; «ser el único centro de Secundaria en Ujo y sus núcleos limítrofes», como La Salle; «ofrecer un ciclo de grado superior, único en Lena y las Cuencas», como el de Administración de Sistemas Informáticos en Red de la Sagrada Familia-El Pilar y que, además, tiene «una elevada inserción laboral» (circunstancia compartida con el de Mantenimiento Electrónico del Revillagigedo, en Gijón) son algunas alegaciones. Atender a alumnos desfavorecidos, como el Patronato San José, y la pérdida de una unidad de cuatro años por las «irregularidades cometidas por Educación, al cerrar en verano un aula de tres años sin esperar a las solicitudes de septiembre», caso del Nazaret, de Oviedo, otras.

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