El Comercio

Tráfico quiere reducir a cero la tasa de alcoholemia para los conductores noveles

Nuria Guisández, Juan Carlos González, Julio Bobes y Eduardo Carreño, en la presentación.
Nuria Guisández, Juan Carlos González, Julio Bobes y Eduardo Carreño, en la presentación. / M. ROJAS
  • Un informe concluye que el alcohol, incluso en los límites legales, disminuye la agudeza visual un 4%, lo que aumenta el riesgo de sufrir un accidente

La ingesta de alcohol, aunque sea en pequeñas cantidades, puede alterar la capacidad de conducción de una persona. Así las cosas, la tendencia internacional apunta a rebajar las tasas máximas de alcoholemia permitida. De hecho, hay ciertos sectores que piden tolerancia cero respecto al alcohol y la Dirección General de Tráfico (DGT) tiene en cuenta estas opiniones. Sin ir más lejos, Nuria Guisández, integrante de la Asociación Española de Toxicología (Aetox), desgranó ayer los resultados de su tesis doctoral, que versa sobre este tema, en la presentación de las XLIV Jornadas Nacional Socidrogalcohol, que se celebra en Oviedo hasta mañana.

El estudio concluye que las bebidas de alta y baja graduación, incluso en los límites legales, «influyen de manera altamente significativa en la visión y, por tanto, tiene consecuencias graves». Por ejemplo, el incremento de la probabilidad de sufrir un accidente por causa de la reducción de la agudeza visual, aspecto este último que baja hasta un 4%. En una concentración menor de 15 miligramos por litro de aire espirado -el tope para conductores noveles y profesionales-, puede provocar, además, visión doble y errores de cálculo de las longitudes. Con este grado de alcoholemia en el organismo, la distancia de frenado aumenta en un 28%, aseguró Guisández.

Dadas estas evidencias, propuso a la DGT que acometa una revisión de las tasas y que la máxima se situé en 0,2 gramos por litro de sangre. «Aunque mi propuesta es que sea 0,0», señaló la autora del estudio. El subdirector adjunto de Investigación de la DGT, Juan Carlos González, también presente en las jornadas, recogió el guante. Aseguró que le parecía «interesante» el planteamiento de Guisández y dijo que ya se está «analizando la información relativa a la tolerancia cero» dentro de la revisión de la Estrategia de Seguridad Vial 2011-2020. Tal y como explicó González, «desde foros científicos se está pidiendo» prohibir a los conductores inexpertos circular después de haber ingerido cualquier cantidad de alcohol. «Y los gobiernos suelen ser sensibles a estas peticiones», indicó.

Aumentan los delitos

Tanto es así que el responsable de Investigación de la DGT calculó que, «muy en breve, veremos la armonización con otros países europeos». Es decir, la rebaja de la tasa permitida a los noveles en consonancia con otras naciones del viejo continente. Aunque la apuesta por la tolerancia cero no es un plan inmediato, Tráfico sí analizará próximamente «el impacto de esta medida». Y es que el consumo, no solo de alcohol sino también de sustancias estupefacientes, es un problema de primer orden para el organismo público. Según Nuria Guisández, los delitos por conducir bajo la influencia del bebidas alcohólicas aumentaron un 9% el año pasado. Ante esta situación, la DGT refuerza la colaboración con las instituciones sanitarias.

Una muestra de ello es su participación en las jornadas de Socidrogalcohol, orientadas a formar a profesionales en los distintos campos que hay en el ámbito de las adicciones. El programa de actividades incluía un taller de desintoxicación que impartió ayer Eduardo Carreño, jefe de la Unidad de Desintoxicación Hospitalaria del Sanatorio Nuestra Señora Covadonga, en Gijón. «A pesar de la gran variedad de sustancias con las que se puede desarrollar dependencia, y la gran diversidad de personas que pueden ser dependientes, un hecho fundamental es que el 'miedo al mono' es uno de los factores que más retarda la asistencia a un recurso terapéutico», explicó el psiquiatra.

Abuso de sustancias

Carreño indicó que no hay un perfil claro entre los pacientes que acuden a terapias de desintoxicación. Según su experiencia, el alcohol es la sustancia de la que más se abusa, seguida del cannabis y los psicoestimulantes, como las anfetaminas. Por su parte, Julio Bobes, profesor y presidente del comité organizador de las jornadas, recalcó que «los dos problemas fundamentales siguen siendo el alcohol y el tabaco». Asimismo, apuntó que a las consultas acuden ahora cada vez más personas que no son adictas, pero que sí abusan de sustancias nocivas para la salud.

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