El Comercio

La residencia Altamira abrirá en septiembre con doce plazas

Tras nueve años cerrada a cal y canto, la residencia Altamira abrirá por fin sus puertas este verano. La Universidad acaba de licitar los trabajos de acondicionamiento que permitirán la reapertura de las instalaciones, tradicionalmente destinada a alojar de forma temporal a los profesores que llegan a la ciudad para asistir a cursos, congresos o para participar en trabajos de investigación. También se podrá alojar en ella el personal de administración y servicios que proceda de otras universidades y los alumnos de doctorado. Cuenta con doce plazas repartidas en ocho habitaciones: cuatro dobles y otras tanto individuales.

Según explicó Ignacio del Río, el plazo de ejecución de los trabajos de reforma es de dos meses, pero se espera que las obras estén terminadas incluso antes. Hay que actualizar el sistema eléctrico, instalar una bomba de calor para alimentar la calefacción, acondicionar los exteriores, sanear la tela asfáltica de la cubierta y pintar, ya que el inmueble presenta problemas de humedades y goteras por todos los años que ha permanecido cerrado. En cualquier caso, se da por seguro que pueda estar abierto el 1 de septiembre. Para ello se tratará de agilizar también los plazos del concurso para la adquisición del equipamiento necesario.

Albergue del Brañillín

Otro de los proyectos en los que empezará a trabajar en breve el área de Colegios Mayores es la reapertura del albergue universitario del Brañillín.

«Lleva varios años cerrado pero con poco dinero se puede poner otra vez en marcha», apunta Del Río. La idea es que pueda estar funcionando la próxima temporada de esquí». También está previsto reformar siete pisos que la Universidad posee en Oviedo y que bien se ofrecerán al CIVE o bien se destinarán a residencia temporal de profesores, personal de administración y doctorandos.

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