El Comercio

«Esta muerte tan injusta nos inunda de rabia», dice en el funeral el párroco de Cantorbery

  • «Estamos desolados se había hecho querer muy pronto», destaca la directora del colegio Peñamayor

«Esta muerte tan injusta nos rompe el corazón y nos inunda de rabia, incomprensión y desconcierto. Estamos destrozados». El párroco de Canterbory, José Antonio González Montoto, desnudó sus sentimientos en el funeral de la pequeña, de dos años y fallecida el pasado miércoles en el HUCA. Amigos, miembros de la comunidad educativa del colegio Peñamayor, en el que estaba escolarizada, y una amplia representación de Foro con su presidenta, Cristina Coto, a la cabeza arroparon a los padres de la niña, a sus abuelas y al resto de familiares en el funeral celebrado ayer por la tarde. También acudieron presidentes de juntas locales y miembros de Foro, partido al que pertenece la madre, exconcejala en el Ayuntamiento de Avilés y exconsejera de Bienestar Social. Tras las exequias el cadáver recibió sepultura en el cementerio parroquial de San Martín de Laspra (Castrillón).

El recuerdo de la pequeña estaba ayer muy presente en el colegio Peñamayor. «Estamos desolados, era una niña que se había hecho querer muy pronto y su familia ya estaba muy integrada en el colegio, son momentos muy dolorosos y muy tristes», reconocía la directora, Josefina de la Fuente. La repentina muerte de la menor avilesina sacudió un centro en el que los alumnos y profesores forman una gran familia. «Está siendo muy duro para todos», afirmó la directora.

La niña era alumna del primer ciclo de Educación Infantil. Llegó al colegio tras la Semana Santa y pese a incorporarse a mitad de curso, logró adaptarse rápidamente tanto a sus diez compañeros como al personal del centro.

«Venía muy contenta, era una niña muy rica, se hacía querer por todos los que la conocían», recordó De la Fuente. «El lunes al despedirse cuando se iba a casa me lanzó un beso», añadió emocionada la directora del colegio.

Aunque la tristeza se palpaba nada más cruzar las puertas del centro, el equipo directivo decidió afrontar con normalidad una jornada en la que se ausentaron varios alumnos. «Es importante hacer vida lo más normal posible, sobre todo por sus compañeros, que son niños muy pequeños», comentó la directora. El centro aún no ha decidido si celebrará una misa o rendirá algún homenaje a la pequeña. «De momento, lo que nos toca es estar próximos a su familia, luego ya veremos».

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