El Comercio

«Los campus de excelencia están languideciendo por falta de inversión»

Miembros de la Comisión Sectorial de Investigación del Grupo 9 de Universidades, que preside el rector de la institución académica de Oviedo, Santiago García Granda (en primera fila, el quinto por la izquierda).
Miembros de la Comisión Sectorial de Investigación del Grupo 9 de Universidades, que preside el rector de la institución académica de Oviedo, Santiago García Granda (en primera fila, el quinto por la izquierda). / E. C.
  • El rector de la Universidad de Oviedo advierte de que el retraso en la financiación ministerial pone en riesgo el futuro de los grupos de investigación

Los campus de excelencia internacional -sello de calidad que la Universidad de Oviedo consiguió en 2009- «están languideciendo por falta de inversión». No son los únicos damnificados. El retraso en las convocatorias del Plan Nacional del Ministerio de Economía, Industria y Competitividad (Mineco), que tendrían que haber salido a principios de año, también ponen en riesgo la continuidad del trabajo de unos 600 grupos de investigación del G-9, grupo que desde hace dos décadas integran las universidades públicas que son únicas en sus respectivas comunidades autónomas. La advertencia la lanzó Santiago García Granda, rector de la Universidad de Oviedo, en Zaragoza, donde presidió la Comisión Sectorial de Investigación del G-9, que se reunió en la capital maña durante los dos últimos días. En ese marco se quiso alzar la voz ante una evidencia: «La inversión es claramente insuficiente y está en franco retroceso».

Decepcionado con las cantidades reservadas a investigación en los Presupuestos Generales del Estado, García Granda destacó la importancia de los fondos que llegan vía planes nacionales porque, aseguró, la actividad de un grupo «sufre mucho» a pesar de que las universidades traten de compensarlo estableciendo ayudas, como contratos puente para mantener el proyecto, y se realicen grandes esfuerzos para captar ayudas europeas.

Al G-9 le preocupan también las políticas de recursos humanos, ya que los mecanismos de incorporación de doctores al sistema de investigación nacional son correctos desde el punto de vista institucional, pero las inversiones son muy bajas, de forma que programas emblemáticos como el Ramón y Cajal también «están sufriendo las consecuencias de una reducción drástica de las ayudas».

El capítulo de la reinserción de los doctores mereció mención aparte. En un comunicado, el G-9, considera que «sería necesario un mayor compromiso del tejido empresarial y un mayor reconocimiento del título» de doctor para evitar «la pérdida de oportunidades y el desaprovechamiento de la gran inversión que supone la formación de personas preparadas y capacitadas». Frente a ello, «otros países de nuestro entorno están demandando doctores españoles que se integran, de forma efectiva, en su sistema productivo, drenando nuestros recursos nacionales».

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