El Comercio

«No quiero decir algo y que papá y mamá se enfaden»

El cómic ilustra el paso por los juzgados y los conflictos en el hogar. Abajo, la abogada Gemma González Calvo y el magistrado Ángel Luis Campo.
El cómic ilustra el paso por los juzgados y los conflictos en el hogar. Abajo, la abogada Gemma González Calvo y el magistrado Ángel Luis Campo. / MARIO ROJAS
  • Publican un cómic para ayudar a los niños a mitigar la «angustia» que provoca acudir al juzgado cuando sus padres se divorcian

«Nos vamos a divorciar, es lo mejor para todos». Con esta frase pronunciada por el personaje del padre arranca el conflicto en la familia de Marta y Pablo, los protagonistas de un cómic editado por la Conferencia por el Mejor Interés de la Infancia (CEMIN). Una publicación con la que pretenden dar claves a los menores para afrontar los procesos judiciales que se abren tras un divorcio.

«Antes lo raro era tener padres separados, ahora los chavales te dicen que lo extraño es cuando viven con sus dos progenitores». Y, añade el magistrado de la sección cuarta de la Audiencia Provincial de Asturias, Ángel Luis Campo, que los menores siguen viviendo la declaración en los juzgados «con angustia».

Los principales temores de los hijos se centran en tener que enfrentarse a elegir entre uno de sus progenitores y, también, en la posibilidad de perder su afecto por las respuestas dadas al juez. «Yo no quiero decir algo y que papá y mamá se enfaden conmigo», expresa Pablo apenado en una viñeta del tebeo. La historia de 'Marta y Pablo tienen que ir al juzgado' nace de la experiencia del psicólogo Vicente Ibáñez y del propio Campo, titular hasta el pasado año del juzgado de Familia de Gijón. José Aguilar pone las ilustraciones al tebeo. «La función de este cómic puede ser importante no solo en los juzgados, también en centros escolares y entre las propias familias», explicó el dibujante.

A través de las viñetas, los tres autores pretenden lanzar un doble mensaje. Por un lado, tranquilizar a los menores sobre el momento de declarar ante el juez, a la par que el subtexto invita a los adultos a reflexionar sobre el sistema con el que actualmente se decide la custodia de los hijos.

Mediación familiar

«Un juez que no te conoce de nada, puede poner en cinco minutos todas las normas que regirán tu vida en los próximos quince años», alertó Campo. El cómic ilustra también el sufrimiento que padecen los menores cuando son empleados como arma arrojadiza entre sus progenitores.

«En los divorcios se utiliza a los niños, bien por dinero o para hacer daño». En opinión del magistrado, la mediación familiar es el mecanismo más adecuado para la resolución de estos conflictos. «Aquí en Asturias se ha hecho mucho de palabra, pero en la práctica muy poco, es una de las patas que falta en esta mesa», lamentó.

Además de cambios legislativos y mentalidad, los expertos señalan la necesidad de modificar los espacios dentro de los propios juzgados. «No todos están preparados, no es lo mismo escuchar a los menores con una toga y desde el estrado que en un tú a tú», destacó Gemma González Calvo, abogada de Familia.

En ese sentido, la letrada señala que de las cuatro salas asturianas especializadas en derecho de familia, repartidas entre los juzgados de Oviedo y Gijón, solo estos últimos disponen de una zona específica adecuada. Una de las salas de Gijón consiste en un espacio de juego dotado con un espejo unidireccional a través del cual los jueces efectúan las exploraciones.

«Si te vas a juzgados generalistas, el espacio es el mismo para un tema penal que para escuchar a un niño», indicó González.

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