El Comercio

La familia de un bebé gijonés lucha por su hijo

La familia Martínez de Lucas, en el barrio de El Cerillero.
La familia Martínez de Lucas, en el barrio de El Cerillero. / J. PAÑEDA
  • «No buscamos ni incomodar ni comprometer a nadie, simplemente queremos hacer todo lo posible por nuestro hijo»

Rubén tiene catorce meses y una parte importante de su corta vida la ha pasado entre médicos. Hace tres, le fue diagnosticado mucopolisacaridosis tipo uno, una enfermedad rara también conocida como síndrome de Hurler. «No produce una enzima y, como consecuencia de ello, acumula toxinas», explica su padre, Gabriel Martínez. La padece en grado severo, por lo que los órganos de este niño gijonés se degradan cada vez más.

Todas las semanas tiene que recibir, por vía intravenosa, esta enzima. Pero el tiempo corre en su contra y, si no recibe un trasplante de médula ósea antes de cumplir dos años, será imposible frenar el proceso degenerativo. Sus padres habían puesto sus esperanzas en que el hermano mayor de Rubén, Gabriel, pudiera donar su médula, ya que era compatible. «Hasta hace una semana estábamos esperando la confirmación de si era portador o no. Lo es y no puede ser donante», indica el padre. Su desesperación es tal que Gabriel Martínez y su mujer, Raquel de Lucas, han emprendido una campaña para promover la donación de médula.

«Ya se han iniciado los trámites para buscar en el banco de donantes», apunta. Pero ante la falta de tiempo, la familia decidió emprender ayer una campaña a través de mensajes a teléfonos móviles para contar su historia y hacer un llamamiento así a la solidaridad. «La probabilidad de encontrar un donante aumenta cuantos más haya», recalca el padre del pequeño. «Somos conscientes de que es una decisión muy personal y no buscamos ni incomodar ni comprometer a nadie, simplemente queremos hacer todo lo posible por nuestro hijo», recalca. Donar médula solo supone dos pinchazos y generosidad.

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