El Comercio

Cien ojos para vigilar el HUCA

Una de las cámaras de seguridad que vigilan el HUCA.
Una de las cámaras de seguridad que vigilan el HUCA. / MARIO ROJAS.
  • El hospital instala videocámaras de control en el interior del recinto

‘Gran Hermano HUCA’. Un centenar de videocámaras vigilarán el mayor complejo sanitario de la región. El hospital ha decidido dotar a sus amplias instalaciones de un sistema de videovigilancia para controlar los puntos más cruciales y sensibles de sus edificios. Desde consultas externas hasta hospitalización pasando incluso por los parkings, cafeterías y salón de actos. Se trata de un ambicioso plan de seguridad cuyo desarrollo estaba pendiente desde la apertura del recinto, en junio de 2014. Hasta ahora, el control se ceñía a la presencia de tres guardas jurado en el turno de mañana, otros tres de tarde y dos por la noche, una actuación insuficiente para atender a la seguridad que plantea un hospital de las dimensiones y complejidad del HUCA.

Con esta medida se intenta velar por lo que ocurre en sus casi 200.000 metros cuadrados y que robos como los perpetrados el pasado año, en especial el llevado a cabo por una banda organizada, no se repitan. También se busca prevenir situaciones de peligro, en especial en zonas delicadas donde hay riesgo de radiaciones, como pueden ser las áreas de medicina nuclear, rayos y radioterapia. El peligro potencial de posibles atentados tampoco se descarta, máxime en estos tiempos. De momento, son cien las cámaras que se colocarán pero en un futuro «el número se podría ampliar», señaló el gerente del complejo y responsable del Área IV, Luis Hevia. La actuación cuesta 42.000 euros. Incluye los costes asociados a la adquisición de los equipos, así como la señalización de las cámaras (algo exigible por ley) y un centro de control donde en caso de necesidad se podrían visionar las imágenes.

El HUCA intenta dar respuesta, entre otros aspectos, a unos hechos que dispararon todas las alarmas en noviembre del pasado año, cuando la Guardia Civil detuvo a tres miembros de una banda por robar en el interior del centro hospitalario. Los delincuentes se habían hecho con una llave maestra del complejo sanitario y con tarjetas de seguridad del personal, las cuales utilizaban para acceder al recinto. Los ladrones actuaron a sus anchas hasta que el 9 de noviembre fueron pillados ‘in fraganti’ cuando uno de ellos pretendía marchar con un desfibrilador. Previamente, habían arramblado con ordenadores portátiles, material sanitario menor y efectos personales de los trabajadores. También se hicieron con batas y fonendoscopios que usaban para camuflarse sin levantar sospechas. Actuaron en siete ocasiones. Según la gerencia, todos fueron detenidos y el material sustraído logró recuperarse.

También en vestuarios

El personal del hospital llevaba tiempo quejándose de que el HUCA adolecía de controles de seguridad adecuados. El plan de seguridad formaba parte de la puesta en marcha del nuevo HUCA, pero su desarrollo se vio retrasado hasta ahora. El hospital ha diseñado cien puntos de especial atención, que van desde zonas de gran afluencia de público, entre ellos, los accesos generales (La Cadellada tiene 14 entradas), pasillos, salas de espera, zonas de ascensores, cafetería y parkings, hasta áreas comprometidas como Neonatología, UCI pediátrica, Partos, Farmacia, Medicina Nuclear, Radioterapia, Quirófanos y Urgencias. Especial mención merecen los vestuarios, donde los trabajadores denunciaron robos continuos. Allí, el hospital ha puesto cámaras a las puertas «para tener controlado si accede alguien que no sea de la casa», detalló Josu Jiménez Idoeta, responsable del Área. La lista se completa con el helipuerto, los sótanos y las terrazas, donde se ubican los casetones de las instalaciones, una suerte de punto neurálgico en la digitalización e informatización del HUCA.

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